Un entrenador inglés gruñe durante un partido: «¿Por qué no te quedas quieto?» La escena ocurre en 1925, con Norman Bullock del Bury FC experimentando lo que el uruguayo José Piendibene ya practicaba desde 1910: el falso 9.
Descargar
Un entrenador inglés gruñe durante un partido: «¿Por qué no te quedas quieto?» La escena ocurre en 1925, con Norman Bullock del Bury FC experimentando lo que el uruguayo José Piendibene ya practicaba desde 1910: el falso 9. Ese delantero que abandona el área, que se retrasaba para generar confusión táctica, que organizaba ataques desde el centro del campo. Martí Perarnau recorre ciento treinta años de evolución táctica a través de esta única figura. Un viaje que descubre cómo los mejores futbolistas de la historia fueron falsos 9, y cómo toda transformación táctica es un combate de ideas transportadas por entrenadores nómadas.
Un entrenador inglés gruñe durante un partido: «¿Por qué no te quedas quieto?» Su defensa protesta porque el delantero se aleja constantemente de la portería. En 1925, Norman Bullock del Bury FC descubría experimentalmente lo que el uruguayo José Piendibene ya practicaba desde 1910: el falso 9. Ese delantero que no permanece fijo en el área. Que viaja hacia el centro del campo buscando superioridad numérica. Que engaña a los defensas con su movilidad y crea confusión en la zaga rival. Así comienza el recorrido de Martí Perarnau a través de ciento treinta años de transformación táctica del juego.
El fútbol evoluciona por tres fuerzas combinadas: ideas que nacen en diferentes latitudes, entrenadores nómadas que transportan esos conceptos de un continente a otro, y desafíos constantes al orden establecido. Piramidales ingleses, sistemas defensivos italianos, el revolucionario 4-2-4 húngaro, el cerrojo suizo, la formación argentina: cada pueblo juega según su identidad nacional. Pero todas estas arquitecturas tácticas comparten algo esencial: todas contienen el falso 9, esa función que no es un lugar en el campo sino una inteligencia táctica, una manera de estar que resuelve problemas de ataque con sutileza.
¿Qué hace un falso 9? Se aleja del área para que los centrales salgan de su posición de defensa. En el vacío que genera, sus compañeros penetran y atacan. O permanece retrasado provocando incertidumbre: los defensas dudan si bajar a marcarlo o quedarse en su zona. Esa vacilación es su victoria. Colabora en el ataque desde la medianía. Organiza el juego colectivo. Busca permanentemente espacios vacíos mientras su mente nunca abandona el objetivo primario: marcar goles.
Perarnau repasa a más de cincuenta grandes futbolistas que asumieron esta función en distintos momentos de sus carreras. De Piendibene a Messi. De Sindelar a Cruyff. De Maradona a Di Stéfano. De Gerd Müller a Bobby Charlton. Los mejores delanteros de la historia, descubre el autor, fueron falsos 9 en algún momento de sus trayectorias. Messi comenzó como extremo derecho, se convirtió en falso 9 en Barcelona y luego evolucionó según su propio criterio. Maradona lo fue en el Mundial de 1986 pero no en el de 1990. Cruyff lo era frecuentemente en el Barça pero raramente en el Ajax.
Y aquí está la clave del libro: el falso 9 no es una posición sino una función. Una función compleja, que exige técnica sublime, comprensión táctica profunda, visión panorámica del juego. Un verdadero falso 9 debe poder ocupar la medianía si su equipo lo requiere. Debe ser inteligencia táctica convertida en movimiento.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.