Zapotek, un viejo jugador que cumplió condena en Yuma, pierde una partida de cartas en un tugurio cuando cuatro enmascarados irrumpen y lo asesinan para arrebatarle una baraja española, herencia maldita del recluso Tagg, ejecutado años…
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Zapotek, un viejo jugador que cumplió condena en Yuma, pierde una partida de cartas en un tugurio cuando cuatro enmascarados irrumpen y lo asesinan para arrebatarle una baraja española, herencia maldita del recluso Tagg, ejecutado años atrás. La baraja desencadena una cadena de violencia que cruza California, donde un cazador de fugitivos llamado Carson se cruza con los asesinos en un hotel de lujo, y la búsqueda de aquel naipe manchado de sangre se entrelaza con brutalidad, obsesión y secretos del pasado penitenciario.
El viejo Zapotek está sentado a la mesa de una casa de juego, donde lleva perdiendo durante horas con una baraja española gastada y llena de polvo. Los otros jugadores le escuchan mientras cuenta la historia de esos naipes: perteneció al viejo Tagg, un recluso condenado a cadena perpetua en la penitenciaría de Yuma, donde compartió celda con Zapotek y otro preso llamado Harold. Una noche, durante una tormenta, intentaron escapar. Los guardianes los persiguieron a caballo por el desierto. Harold murió en el enfrentamiento; Tagg recibió dos balazos en la cabeza. Zapotek, el más viejo, fue herido y se rindió. La baraja fue lo único que quedó de Tagg en la arena: el alcaide se la devolvió cuando lo liberaron.
Pero aquella noche, mientras Zapotek distribuye los naipes para iniciar una nueva partida, cuatro hombres enmascarados irrumpen en el local. No miran a nadie más. Sus revólveres apuntan directamente a Zapotek, quien grita que están equivocados, que no tiene enemigos. Todos disparan a la vez. Su cabeza desaparece. Los asesinos toman la baraja con la misma precisión con que mataron y se esfuman en la noche, dejando a los otros jugadores en shock, incapaces de entender por qué han asesinado a un viejo por unos naipes que no valen nada.
La búsqueda de esa baraja maldita lleva a los asesinos a un hotel de lujo en California. Tom, el más cruel de la banda, mantiene encerrada a una joven de diecinueve años. La chica yace en la cama, hermosa pero desdichada, cuando Tom regresa por la noche. Le entrega la baraja con la orden de que la guarde en secreto, que no la muestre a los otros. Luego la golpea salvajemente, una y otra vez, disfrutando de su humillación.
Mientras tanto, Carson, un cazador que una vez persiguió fugitivos de Yuma, aparece en el mismo hotel. No viene a matar, solo a buscar información sobre Zapotek. Pero cuando descubre que hay hombres allí que lo bloquean, se desata la violencia. Carson mata a dos de los asesinos en el vestíbulo sin parpadear. Sube las escaleras hacia el cuarto donde Tom golpea a la joven, resuelto a detenerlo. En el camino mata a otro de los hombres con un cuchillo que sale de su manga. La caza ha comenzado, y la baraja de Tagg permanece oculta, testigo mudo de un ciclo de violencia que ninguno de estos hombres puede detener.