En el piso más destartalado del Aventino, Marco Didio Falco rechaza categóricamente una misión en Germania mientras intenta mantener viva una relación imposible con Helena Justina, hija de un senador.
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En el piso más destartalado del Aventino, Marco Didio Falco rechaza categóricamente una misión en Germania mientras intenta mantener viva una relación imposible con Helena Justina, hija de un senador. Informante privado sin encargos, Falco se debate entre su deseo de vivir una vida ordinaria y los planes del emperador, que se materializan en la visita inesperada de Tito César a su humilde hogar.
En la cama de su humilde piso en la sexta planta del Aventino, Marco Didio Falco yace junto a Helena Justina, hija de un senador. Cuando ella le confronta sobre el viaje a Germania que el emperador le ha encomendado, Falco se niega rotundamente. No tiene intención de abandonar Roma, menos aún a Helena, quien tras apenas dos semanas conviviendo en aquella guarida infestada de cucarachas sabe ya que su tiempo juntos está contado.
La vida de Falco transcurre en los márgenes de Roma. Como informante privado sin encargos, pasa sus días buscando trabajo entre foros abarrotados, coloca anuncios en paredes esperando clientes que nunca llegan. Es la existencia ordinaria de un hombre ordinario que ha cometido el error de ser útil al emperador Vespasiano. Esa utilidad ahora se traduce en órdenes incómodas. Los rumores del Palatino hablan de una investigación en Germania, tal vez relacionada con la Decimocuarta Legión, una unidad con la que Falco no desea acercarse.
Cuando soldados pretorianos aparecen en el callejón que rodea su edificio, con sus escudos bruñidos y plumas escarlatas burlando toda discreción, Falco comprende que el momento del rechazo cortés ha terminado. Lo que no espera es encontrar a Tito César en su propio piso, en animada conversación con Helena en el precario balcón. Tito posee todo lo que Falco carece: riqueza, poder, belleza, posición. Y mientras habla con Helena, su expresión revela una fascinación que le roe los dientes al informante.