Celia baja descalza a la cocina en busca de paz, anota recetas que no puede practicar y sueña con ingredientes lejanos. A los diecisiete años, trabaja en La Perla, la confitería donde es poco más que sirvienta.
Descargar
Celia baja descalza a la cocina en busca de paz, anota recetas que no puede practicar y sueña con ingredientes lejanos. A los diecisiete años, trabaja en La Perla, la confitería donde es poco más que sirvienta. Sostiene a su familia empobrecida en el barrio de La Latina: su madre, una cantante austriaca frustrada; Beatriz, su hermana que aspira a institutriz; Gonzalo, el pequeño enfermizo. Emigraron de Viena tras perderlo todo. Cuando el rey Alfonso XII encarga a La Perla los postres para su boda con Mercedes de Orleans, abre una puerta inesperada al palacio real que promete transformar sus vidas.
En las primeras horas de la mañana, mientras Madrid duerme, Celia desciende descalza por las escaleras de su casa del barrio de La Latina. En la cocina, se sienta en una silla de mimbre y hojea su cuaderno de recetas, trazando con una ramita de lavanda seca los pasos para elaborar caramelos de azahar, merengues, turrones que no puede hacer porque le faltan los ingredientes. Trabaja en La Perla, la confitería de moda madrileña, pero entre sus muros es poco más que una criada. Con diecisiete años, sostiene sobre sus hombros los sueños truncados de su familia.
Su madre, Margarita, fue una cantante de la Compañía Imperial de Viena, una mujer de voz grave y belleza etérea que llegó a Madrid embarazada, cargando consigo el peso de una caída repentina. Una vez ostentaron fortuna en Viena, donde su padre viajaba por negocios a islas lejanas, donde paseaban por el Stadtpark y asistían a conciertos al aire libre. Ahora compran vísceras en el matadero de la Puerta de Toledo porque no hay dinero para otra cosa. Las deudas persiguen a Margarita, quien renuncia a dar clases de canto a las familias nobles porque en Madrid nadie reconoce su talento.
Beatriz, de apenas trece años, ya sueña con ser institutriz, con vivir rodeada de libros y enseñar a las hijas de gente importante. Gonzalo, el pequeño, tiene apenas cuatro años y una tos ronca que suena como el aire de un fuelle. El barrio de La Latina los envuelve con sus calles empedradas, sus tabernas de rojo brillante, el bullicio de vendedores de toda España que llegan a Madrid cargados de mercancías. Celia camina entre campesinos y carboneros, consciente de que ella misma es considerada la extranjera por su pelo casi blanco y sus ojos verdes heredados de su padre alemán.
Cuando la noticia llega —el rey Alfonso XII se casará con Mercedes de Orleans, y el banquete será en palacio— La Perla recibe el encargo de preparar los postres. Para el señor Carranza, el maestro confitero, es una responsabilidad que lo aterroriza. Pero para Celia es una posibilidad: cruzar las puertas del Palacio Real, escabullirse entre sus salones lujosos, tocar un mundo que parecía vedado. Un cochero del rey ronronda alrededor de ella sin saber que Celia tiene otros sueños: viajes lejanos, libertad, un destino muy lejos de allí.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.