Richard llega a Bangkok al atardecer, cansado tras un viaje agotador, y se instala en una casa de huéspedes de Khao San Road. Esa misma noche, un vecino enigmático lo despierta con sus pasos arrastrados, le arroja una colilla encendida a…
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Richard llega a Bangkok al atardecer, cansado tras un viaje agotador, y se instala en una casa de huéspedes de Khao San Road. Esa misma noche, un vecino enigmático lo despierta con sus pasos arrastrados, le arroja una colilla encendida a través de la mosquitera y le habla en susurros sobre una playa maldita. A la mañana siguiente, encuentra un mapa misterioso pegado a su puerta: islas del Golfo de Tailandia, dibujadas con cuidado, y una X que marca una isla remota junto a una palabra: Playa. Así comienza un viaje hacia lo desconocido.
Richard llega a Bangkok al atardecer, cansado y en busca de descanso. Se aloja en una casa de huéspedes en Khao San Road, esa calle liminal donde convergen viajeros, hippies y buscadores; un espacio entre Oriente y Occidente donde los turistas duermen dentro del tráfico incesante.
Su primera noche trae perturbación. Un hombre delgado, con rostro de boxeador desgastado, lo despierta con pasos arrastrados y murmullos. A través de la mosquitera metálica que separa sus habitaciones le lanza una colilla encendida, lo intriga con sus palabras cifradas sobre una playa que suena a maldición, y lo provoca con su insistencia extraña. Richard, desconcertado, trata de deshacerse del intruso, pero algo en ese encuentro nocturno ha dejado marca.
A la mañana siguiente, descubre un sobre pegado a su puerta. Dentro, un mapa meticulosamente dibujado del Golfo de Tailandia: islas agrupadas, una rosa de los vientos de dieciséis puntas, colores cuidados. Una X marca una isla diminuta, acompañada de una palabra escrita en letras pequeñas: Playa.
El misterio está planteado. Alguien ha decidido que Richard debe viajar allá. Comienza así una novela de viaje, de descubrimiento, de una playa que lo reclama desde el anonimato de un mapa, de un vecino cuya identidad y propósitos permanecen ocultos.