Catalina rechaza la normalidad desde la infancia: su ropa diferente, sus dibujos, su pasión por la cocina en el restaurante familiar. Tras ser humillada por Hugo Ruiz, el chico del que estaba enamorada, huye a Madrid y luego a París.
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Catalina rechaza la normalidad desde la infancia: su ropa diferente, sus dibujos, su pasión por la cocina en el restaurante familiar. Tras ser humillada por Hugo Ruiz, el chico del que estaba enamorada, huye a Madrid y luego a París. Se reinventa como diseñadora bajo Emmanuel Platini, pero un escándalo la arruina. Ahora regresa a Frías, donde Hugo controla La Tapita, el legado de sus abuelos. Debe elegir entre permitir que se desvanezca o aceptar un regreso que odia.
En una cocina de pueblo, entre vapores y aromas, Catalina garabatea diseños mientras Pepe prepara los platos. Es su refugio, el único lugar donde nadie la juzga por vestir diferente, por no ser la chica normal que su padre quiere. Pero ese refugio tiene precio: Hugo Ruiz, el hijo del alcalde, aparece cada tarde, y ella lo ama en silencio.
Cuando el rechazo llega —brutal, público, humillante— Catalina escapa. Primero a Madrid, luego a París. Se reinventa como Cata Cues, compra una máquina de coser con dinero destinado a un viaje, y aprende sola cada aspecto del oficio. Su esfuerzo la lleva a la Beaux Arts, donde Emmanuel Platini finalmente la nota: trabajará para él, verá sus creaciones en la Semana de la Moda de París.
Pero la carrera que parecía asegurada se desmorona por las acciones de Bruno Platini, el sobrino de Emmanuel. Un escándalo lo hunde todo. Las puertas de las firmas de moda se cierran. El veto profesional la persigue como una marca indeleble. Deprimida y considerada una fracasada, Catalina debe enfrentar lo que más temía: volver a casa.
En Frías descubre que Hugo Ruiz controla La Tapita, el restaurante familiar que sus abuelos construyeron con décadas de sacrificio. Su madre insiste en que alguien asuma responsabilidades. Pero ese alguien no puede ser Hugo. Catalina debe elegir: aceptar el regreso que odia o permitir que el legado se desvanezca bajo quien la hirió años atrás. Su verdadera batalla apenas comienza.