Una propuesta de vida urbana emerge tímidamente en el comedor familiar. Cuando su padre muere, Laura Willowes, a los veintiocho años, queda sin hogar seguro.
Descargar
Una propuesta de vida urbana emerge tímidamente en el comedor familiar. Cuando su padre muere, Laura Willowes, a los veintiocho años, queda sin hogar seguro. Su hermano Henry y su esposa Caroline le ofrecen un cuartito en su casa de Londres. La invitación llega distraída, mientras Caroline ya planea dónde colocar un buró entre el aguamanil y la chimenea. Laura acepta abandonar la vida campestre que conoce, los invernaderos, los cobertizos perfumados de lavanda, los espacios que la han contenido desde la infancia en Lady Place.
La muerte del padre de Laura marca un quiebre en la casa de Lady Place. Caroline, su hermana política, la invita a vivir en Londres con tono afectuoso pero con la mente ocupada en detalles domésticos: dónde encajar un buró entre el aguamanil y la chimenea del cuartito de invitados. Para Caroline, Laura es una solución práctica, una criatura apacible que se adaptará fácilmente a la vida urbana y, quizás, encuentre un marido entre la gente agradable de la capital.
Laura Willowes pertenece a una familia conservadora de Dorset, los Willowes, linaje que ha mantenido sus tradiciones y costumbres a través de generaciones como se preserva el buen vino y la madera noble. Su tío bisabuelo llevó un loro verde desde las Indias, que fue disecado y colocado en el aparador de la porcelana, vigilando a cuatro generaciones con sus ojos de cristal. Su abuelo Henry abandonó Dorset para vivir en Somerset, cerca de una fábrica de cerveza, rompiendo así el molde familiar, aunque los Willowes absorbieron el cambio con la misma dignidad con que absorbían cualquier transformación.
Laura creció casi como hija única en aquella casa tranquila de Somerset. Su madre, delicada de salud, pasaba días en cama con jaquecas. Su padre, Everard, la adoraba con la devoción de quien reserva docenas de botellas de oporto para celebrar el futuro. Para él, Laura era una princesa, precisa y delicada como el armiño que soñaba verla llevar en su primer baile. Sus hermanos mayores, Henry y James, la protegían con ese cuidado remoto que requería la diferencia de edades.
En los jardines de Lady Place, Laura pasó su infancia entre invernaderos con relucientes depósitos de agua, cobertizos cálidos donde colgaban ramilletes de amapolas, rincones de tranquilidad y arraigo. Aquellos espacios la moldearon, le dieron una sensación de pertenencia. Ahora, a los veintiocho años, con su padre fallecido y su herencia de quinientas libras anuales, sigue sin cuestionarse su destino. Como muchas mujeres de su época, asume que debe incorporarse a la casa de uno de sus hermanos. La idea de una vida independiente simplemente no ocurre a nadie en la familia.
Pero Londres la aguarda: sus tiendas, sus desfiles, sus farolas inmplacables iluminando calles aún desconocidas. La vida urbana promete algo diferente, una oportunidad que Laura apenas reconoce como tal.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.