Una carretera nevada, faros amarillos iluminando la nieve. Un cuerpo yace inmóvil. El abogado Enward lo reconoce: el viejo Wentford, excéntrico y rico, aparentemente asesinado.
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Una carretera nevada, faros amarillos iluminando la nieve. Un cuerpo yace inmóvil. El abogado Enward lo reconoce: el viejo Wentford, excéntrico y rico, aparentemente asesinado. En las sombras emerge otro hombre: el detective Reeder, quien también lo buscaba. Mientras tanto, en Londres, Kenneth McKay se desmorona tras perder a Margot Lynn, una joven que guardaba secretos sobre su fortuna y sus encuentros clandestinos con un desconocido de edad avanzada. Rufo Machfield observa desde la sombra, amigo del joven enamorado o algo más.
La novela entrelaza dos realidades que convergen en misterio y traición. En Londres, Kenneth McKay labora en un banco y vive obsesionado por Margot Lynn, una mujer de orígenes opacos. Su fortuna sin explicación lo turba; Margot trabaja en una oficina a nombre suyo, apenas unas pocas horas semanales, pero gasta como si dispusiera de recursos inagotables. Cuando Kenneth la descubre en Burnham paseando con un hombre mayor, su desconfianza florece. La joven se niega a aclaraciones y desaparece de su vida con una nota breve pidiendo olvido. Su amigo Rufo Machfield, un personaje de recursos misteriosos que vive suntuosamente en Park Lane, lo escucha con un interés que traspasa la simple camaradería.
Paralelamente, en Beaconsfield, una noche nevada alumbra un hallazgo terrible. El abogado Enward regresa de una gestión urgente cuando su automóvil se detiene ante un bulto en la carretera: el cadáver del viejo Benny Wentford, excéntrico propietario de una choza de cemento que guarda fortunas. Un policía ha descubierto el cuerpo momentos antes. La escena glacial es interrumpida por la llegada de otro hombre, J.G. Reeder, detective de aspecto anacrónico y modales peculiares, quien también buscaba al difunto. Su aparición no es casual. En la confluencia de estos sucesos—un amor truncado, una muerte violenta, secretos financieros—las piezas de un juego mortal comienzan a revelarse.