Cuando la lluvia cae sobre Caracas en 1921, la visita de Héctor Sanabria a casa de Diana expone en la adolescente un apetito oscuro que la aterroriza.
Descargar
Cuando la lluvia cae sobre Caracas en 1921, la visita de Héctor Sanabria a casa de Diana expone en la adolescente un apetito oscuro que la aterroriza. En el hogar asfixiante de una madre controladora y un padre ausente, entre los relatos de tortura política y el fervor de la modernidad petrolera, Diana descubre en sí misma una violencia instintiva que desafía explicación.
Caracas, 1921. En una tarde lluviosa, cuando el país vive al borde del descubrimiento del petróleo bajo la mano de hierro de Juan Vicente Gómez, Héctor Sanabria llega a la casa de la familia de Diana para ofrecerle a la madre de la joven una concesión petrolera. Diana, quien acaba de cumplir catorce años y está encontrándose a sí misma en el umbral de la madurez, se esconde detrás de una mecedora para escuchar la conversación entre su madre y este hombre fascinante que trae consigo historias del mundo exterior.
Héctor relata las tragedias de su familia: sus padres muertos de peste, su hermana fallecida en el parto, su hermano Adalberto sobreviviente de la prisión La Rotunda, donde fue torturado bajo la acusación de conspirar contra el gobierno. Con cada palabra de Héctor, Diana siente cómo la atmósfera se espesa, cómo la humedad de la lluvia se convierte en algo más oprimente, más amenazante.
Cuando su madre y Héctor conversan sobre los negocios y la ausencia del padre de Diana, algo cambia. En un momento que se desmorona en fragmentos de tiempo, Diana, movida por un impulso que no comprende, muerde el brazo de Héctor. La sangre entra en su boca. Luego viene el horror, la reacción de su madre, el arrastre hasta su cuarto.
Esa noche, sola en su cama, Diana intenta reconciliarse con lo que ha hecho. El sabor de la sangre persiste en su boca. Reconoce en sí misma un deseo animal que va más allá de lo sexual, una violencia instintiva que la asusta. Ha experimentado estos impulsos antes —frente a la caza de animales, frente a ciertos hombres—, pero nunca se había atrevido a actuar. ¿Qué la movió esta vez? ¿Qué hay en ella que la impulsa hacia la violencia, hacia el mordisco, hacia la consumición?
La novela abre una puerta a los espacios oscuros de la adolescencia femenina en un mundo donde la represión política y la represión personal se solapan, donde la violencia del estado se filtra en los hogares, donde los cuerpos jóvenes despiertan a apetitos que la sociedad no puede nombrar.