Pepper Bartlett vive entre la arena de Malibú y las clases de kick boxing que imparte en el gimnasio local. Cansada de salir con hombres que no la descoloquen, desecha la propuesta de sus amigas de responder un anuncio de contactos.
Descargar
Pepper Bartlett vive entre la arena de Malibú y las clases de kick boxing que imparte en el gimnasio local. Cansada de salir con hombres que no la descoloquen, desecha la propuesta de sus amigas de responder un anuncio de contactos. Pero a veces los caminos del deseo toman giros inesperados cuando la vida cotidiana se entrecruza con alguien capaz de transformar la rutina en algo tangible, visceral y real.
Pepper Bartlett se desliza en la silla de un restaurante junto a la playa de Malibú, exhausta tras impartir clases de kick boxing. Mientras sus amigas Lucy y Simone picotean frutas y verduras, ella siente cómo el olor de la parrilla despliega sus aromas por el aire. En esa conversación aparentemente casual sobre lo que busca en un hombre, emerge una búsqueda más profunda: la de alguien capaz de transformar su vida cotidiana en algo tangible y real.
Cansada de salir con hombres que solo visten marcas reconocidas pero carecen de sustancia —como Henry, quien resultó estar casado—, Pepper descarta categóricamente la idea de Simone de responder un anuncio de contactos en Internet. Pero sus amigas no se rinden: Lucy, prudente y protectora; Simone, francesa y seductora, ambas insisten en que existe algo diferente, alguien capaz de traer magia a la rutina diaria.
La vida de Pepper transcurre en dos espacios: la arena mojada de Malibú y el gimnasio donde imparte clases cada día. Sus jornadas son predecibles, cómodas pero desprovistas de esa chispa que ella anhela encontrar en un compañero. Mientras ella contempla su propia búsqueda, Jake Hunter también habita ese mismo lugar costero, aunque sumido en su propio dolor. En el aniversario de lo que habría sido su boda con Angela, Jake se sienta frente al Pacífico con el peso de un sueño perdido, mirando las mismas aguas que años atrás imaginó compartir con ella.
Lo que comienza como una conversación entre amigas puede ser el punto de quiebre. Cuando dos personas que buscan algo diferente comparten el mismo lugar en el mismo tiempo, la posibilidad de un encuentro inesperado permanece siempre latente. No siempre el destino llama de forma convencional: a veces entra por la puerta que dejaste entrebierta sin darte cuenta, llevando consigo la promesa de que la vida puede cambiar.