Paul Green sale del hospital después de sobrevivir a un disparo en la cabeza. Aún convaleciente, los dolores persisten mientras se cruza con periodistas que buscan respuestas, el teniente Karrigan investigando, y Mark Steel, jefe de su…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Paul Green sale del hospital después de sobrevivir a un disparo en la cabeza. Aún convaleciente, los dolores persisten mientras se cruza con periodistas que buscan respuestas, el teniente Karrigan investigando, y Mark Steel, jefe de su agresor, quien reaparece en su vida. Pero lo que realmente lo envuelve en un misterio mayor es la llegada de un senador que le encomienda una tarea urgente: adentrarse en un caso que amenaza con derribar los muros del poder político.
En una habitación de hospital blanca, Paul Green despierta de pesadillas donde flota junto a Lena antes de que una figura armada destroce el mundo. No es solo un sueño: es la herida real, la bala en el cráneo, la operación de tres horas que lo mantuvo vivo cuando las probabilidades lo condenaban a la muerte.
Recuperándose en el hospital, Paul es asediado por visitantes que fragmentan su realidad. Janet, la enfermera solícita. Tom Burgoyne, reportero sediento de historias, lo acosa con preguntas sobre Mark Steel, jefe del agresor, sobre Hougron y sus conexiones criminales, y especialmente sobre la misteriosa mujer presente en el tiroteo.
Mark Steel en persona aparece impecable y próspero, acompañado de un guardaespaldas de proporciones de montaña. Asegura que Hougron era solo un matón en sus locales nocturnos, alguien que actuaba por su cuenta. La conversación transpira una historia: Paul salvó la vida de Mark años atrás.
Luego llega el teniente Karrigan, desconfiado de esas amistades. Trae noticias que alivian a Paul: Lena no será complicada legalmente, su nombre no figurará en reportes, el fiscal no la citará. Paul queda libre para proteger a quien le importa más que su propia recuperación.
Pero Karrigan formula una pregunta punzante: ¿qué relación tiene con este caso la carta que Paul recibió del Senado? Una pregunta que reporteros ya hicieron, que circula por todas partes, que Paul esquiva.
Cuando Paul regresa a su despacho tras el alta, débil y convaleciente, descubre que su primer día fuera trae una visita imprevista: el senador Murphy en persona. Hombre de cincuenta años, elegancia innata, ojos claros. Con rodeos, le cuenta que está metido en un lío de los demonios, algo que puede ser rutinario o tan grave que amenace con llevar al abismo tanto a Paul como al senador.
La novela se abre así: un detective gastado, aún convaleciente de herida que no remite, acosado por pesadillas de una mujer hermosa cuya identidad guarda como secreto de estado, atrapado entre criminalidad callejera, investigación policial y ahora misterio político. Cada visita añade capas a un caso que promete ser mucho más que una tentativa de asesinato.