Cuando Islaen MacRoth sorprende a Iain MacLagan contemplando rosas en el jardín del castillo, no imagina que ese encuentro fortuito desatará una tensión que desafía su determinación.
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Cuando Islaen MacRoth sorprende a Iain MacLagan contemplando rosas en el jardín del castillo, no imagina que ese encuentro fortuito desatará una tensión que desafía su determinación. Ella, una joven de diecinueve años menuda y pelirroja, acaba de llegar a la corte presentada por su padre para encontrar esposo. Él, un viudo que guarda luto y rechaza a cualquier mujer, se debate entre su fascinación involuntaria y el horror que le causa imaginar el destino de una criatura tan frágil en el lecho matrimonial.
En los jardines de la corte, Iain MacLagan se sorprende al descubrir a Islaen MacRoth observándolo entre las rosas con los ojos grandes y brillantes. Ella es una joven de diecinueve años, menuda y pelirroja, recién llegada a la corte para encontrar marido. Posee una dote considerable, tierras valiosas y un linaje impecable, pero su frágil figura inspira dudas sobre su capacidad como esposa y madre.
Iain es un viudo que guarda luto por Catalina, fallecida en complicaciones del parto. La cicatriz que recorre su rostro desde la sien hasta casi el labio refleja la dureza de quien ha aprendido a mantener sus emociones bajo control férreo. Se rumorea que un asesino lo persigue, alguien que lo culpa de la muerte de su esposa.
Su encuentro desencadena un diálogo cargado de tensión. Iain expresa su preocupación sobre los peligros del embarazo para una mujer de su frágil constitución, un temor nacido de su trauma personal. Ella responde con la valentía despreocupada de la juventud: su propia madre, igualmente menuda, tuvo doce hijos sanos. Esa réplica enciende algo en Iain, una reacción que lo alarma profundamente. No puede permitirse sentir nada por nadie, especialmente no por una jovencita cuyos ojos reflejan admiración sin reservas por él.
Meg, su prima lejana y chaperona, observa cómo Islaen fija sus esperanzas en el viudo cicatrizado. Mientras la prepara para su debut en la corte, se pregunta si su intento de proteger a la muchacha ocultando su verdadera naturaleza resistirá el escrutinio de un futuro esposo. Esa noche, Islaen apenas disimula su admiración cuando lo ve sentado en la mesa del rey. Su padre, escepticista sobre las posibilidades con MacLagan debido a los rumores sobre el asesino que lo acecha, está dispuesto a intentarlo. También considera otros pretendientes más seguros, como Ronald MacDubh, atractivo ahijado del rey pero con fortuna menguante.
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