Una noche fría en Londres, Katie Waddington, terapeuta sexual que ha edificado su vida ayudando a otros a liberarse de sus culpas y traumas, es atropellada mientras cruza una calle vacía de Maida Vale.
Descargar
Una noche fría en Londres, Katie Waddington, terapeuta sexual que ha edificado su vida ayudando a otros a liberarse de sus culpas y traumas, es atropellada mientras cruza una calle vacía de Maida Vale. En paralelo, Gideon llega a la consulta de la doctora Rose aquejado por una pérdida selectiva de memoria que parece proteger secretos oscuros de su infancia: las «Peabody Houses» de Kensington Square, su abuelo traumatizado por la guerra, y la misteriosa «Leyenda de Gideon» que su padre inventó. Dos vidas, dos misterios, convergentes en la Londres contemporánea.
En Maida Vale, una noche de otoño, Katie Waddington avanza hacia su automóvil después de concluir una sesión de terapia sexual. Durante dos décadas ha construido una práctica próspera: seis mil clientes satisfechos, una lista de espera de doscientos, grupos que se reúnen los lunes, miércoles y viernes. Su mérito radica en permitir que otros se absuelvan de la vergüenza de sus deseos más íntimos. Sin embargo, su propio cuerpo, voluminoso y rechazado por una medicina que ve en él solo patología, no obtiene la misma compasión que ella dispensa. Mientras respira con dificultad, apoyándose en una farola, es embestida por un vehículo que surge de la oscuridad. Paralela a esta escena de violencia, otra narrativa emerge: la de Gideon, quien acude a consulta con la doctora Rose, una joven psiquiatra que ha sustituido a su padre tras sufrir una apoplejía. Gideon padece una amnesia selectiva que lo desconcierta: recuerda su nombre, su profesión, sus compañeros, pero afirma no recordar nada «importante». La doctora Rose lo insta a escribir, a dejar que su mente dicte dónde comenzar. Gideon se resiste —cree que el ejercicio es inútil, que la doctora es demasiado joven, que viste de negro para parecer más competente—, pero la compasión de ella, narrada a través de la muerte de su propio marido por cáncer, lo retiene en la sesión. A través de sus anotaciones, Gideon revela fragmentos de una infancia en Kensington Square, en la casa de sus abuelos. Su abuelo, prisionero de los japoneses en Birmania durante la Segunda Guerra Mundial, padece «episodios» que resultan en internaciones forzadas. Gideon recuerda sonidos violentos, los llantos de su abuela, a su abuelo gritando «No eres hijo mío» mientras se lo llevaban. Recuerda a los «duendes» —así los llamaba de niño—, hombres cuya apariencia era normal pero habitados por «ladrones de almas». Raphael Robson aún no ha aparecido en este relato. Eso vino después, mucho después de las Peabody Houses, después de la Leyenda de Gideon que su padre fabricó para disipar los miedos de su abuelo. El relato de Gideon avanza lentamente, defensivo, fragmentado por la ira hacia su terapeuta y el escepticismo sobre la eficacia de escribir lo que el olvido ha sepultado. Dos historias: la de una terapeuta que ayuda a otros a liberarse mientras ella misma es arrollada en la noche, y la de un hombre cuya memoria selectiva lo mantiene atrapado en un pasado que rehúsa recordar. En el Londres contemporáneo, donde los edificios históricos ceden ante restaurantes y boutiques, los secretos persisten.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.