Una mujer de tamaño diminuto deja sus memorias al editor que fue su amigo. El relato comienza con el misterio de su desaparición: un telegrama urgente, una habitación vacía.
Descargar
Una mujer de tamaño diminuto deja sus memorias al editor que fue su amigo. El relato comienza con el misterio de su desaparición: un telegrama urgente, una habitación vacía. Luego retrocede a sus primeros años en Lyndsey, cuando de niña contemplaba el mundo desde una mesa de tocador. A través de estas memorias emerge la reflexión íntima de una mujer que habitó un cuerpo diferente y se preguntó incesantemente qué separa al hombre del liliputiense.
El editor presenta las memorias de la señorita M., una mujer de estatura diminuta cuya vida se desarrolló en la tranquila Lyndsey, en Kent. Tras su misteriosa desaparición, el editor accede a sus papeles y descubre los manuscritos lacrados en su antigua nursery, acompañados de una carta que explica los orígenes de la escritura. La letra de la señorita M. era tan diminuta que requirió un mecanógrafo para transcribir la obra completa. Las memorias comienzan con un misterio inquietante: una tarde de abril, el editor recibe un telegrama urgente. Al llegar a Stonecote, encuentra la habitación de la señorita M. vacía, solo una nota con su caligrafía clara: «He sido llamada». Nadie logra desentrañar quién la llamó ni adónde fue. El relato se remonta entonces a la infancia de la señorita M. en Lyndsey. Sus primeros recuerdos oscilan entre lo genuino y lo que su familia transformó en tradición. Recuerda estar sentada en un frasco de loción sobre la mesa de tocador de su padre mientras él se afeitaba, cuando una grajilla golpea la ventana. Desde la ventana de Stonecote contemplaba el túmulo de Chizzel Hill, la ondulante cresta que amaba. Su abuelo le envió desde Ginebra un diminuto telescopio: con él traía tan cerca los detalles del mundo distante que casi podía respirar el aroma de las prímulas de los prados lejanos. Estas memorias, que abarcan principalmente sus primeros años, son la voz de alguien que pasó toda la vida haciéndose preguntas fundamentales: ¿Qué es la vida? ¿Cuál era mi verdadero rumbo? ¿Qué separa realmente al Hombre del Liliputiense? La señorita M. no pretendía escribir ficciones sobre sí misma, sino la verdad de su existencia.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.