Un Custodio consumido por el Mal que habita en su interior guarda los secretos de dos mil años. Junto a Alba, una guerrera de ojos dorados, debe enfrentar los demonios de su alma mientras persigue a quien lo atormenta más que cualquier…
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Un Custodio consumido por el Mal que habita en su interior guarda los secretos de dos mil años. Junto a Alba, una guerrera de ojos dorados, debe enfrentar los demonios de su alma mientras persigue a quien lo atormenta más que cualquier maldición. En la tercera entrega de Los Ocultos, el pasado no perdona y la verdad amenaza con destruir lo poco que queda de su humanidad.
En el prólogo, Noive acaricia el cuerpo dormido de un hombre: su amante, su obsesión, su tormento. Mientras lo toca, él sueña con otra; indiferente, distante, consumido por la imagen de una mujer que Noive nunca podrá ser. Ella arde en deseo y celos, ejerciendo su poder sobre él, pero ni siquiera la magia logra retenerlo. Así nace la sombra de un conflicto que atravesará milenios. Dos mil años después, el narrador es un Custodio: un hombre que vendió su alma a los dioses celtas de la noche para obtener inmortalidad y poder, pero el precio incluyó el olvido total de quién fue. Vive en la actualidad con Ronan, su compañero de fatigas, rechazando la cercanía del mundo. Es una persona de muros altos, de secretos enquistados, de soledad elegida. Pero dentro de él crece algo más oscuro: un Mal que puja por tomar el control, un ente sediento que amenaza con consumir los últimos vestigios de su humanidad. Y hay una maldición adicional que lo roe desde adentro: la imposibilidad de los encuentros carnales. Cada día es una batalla silenciosa contra lo que se agita en las grietas de su ser. Todo cambia cuando llega Alba, una guerrera xanina de apenas metro y medio, con ojos dorados y una determinación inquebrantable. Ella lo confronta, lo desafía, lo obliga a narrarse. Y en el proceso de contar su historia, el Custodio descubre que su mente guarda la imagen de una mujer cuyo fantasma lo persigue: alguien a quien nunca pudo tener, alguien que lo tortura en sueños ajenos. Una fuerza lo ata a esa memoria, una conexión que ni siquiera el olvido pudo borrar. La tercera novela de Los Ocultos entrelaza dos épocas. Atrás queda Noive, reina de poderes inhumanos, devorada por la obsesión de poseer al único ser que la rechaza. Adelante, el tormento de quien carga con un reino de Ocultos en su interior: bestias deseosas de sangre, humanos Infectados que rugen en las sombras, demonios menores que dialogan con la locura. Como Custodio y Guardián de la humanidad, el protagonista debe navegar territorios de poder creciente mientras lidia con la certeza de que algún día perderá el control del monstruo que habita su cuerpo. Revelar su historia es un acto de rendición. Pero guardar silencio también es una forma de muerte.