Kin Lorraine regresa exhausto de la primera misión marciana. En Marte, los laboratorios automáticos detectan radiactividad orgánica en el polvo: señales de vida donde no debería haberla. El profesor Burgess necesita cambiar los planes.
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Kin Lorraine regresa exhausto de la primera misión marciana. En Marte, los laboratorios automáticos detectan radiactividad orgánica en el polvo: señales de vida donde no debería haberla. El profesor Burgess necesita cambiar los planes. Pero hace dos billones de años, en el planeta Aldebor, dos razas enfrentaron su extinción cuando su estrella enloqueció. Los aldeboranos descubrieron entonces un método para sobrevivir: cristalizarse, transformar sus cuerpos en polvo sedimentado, esperar dormidos el regreso del agua. Ahora, en Marte, algo despierta de ese sueño milenario.
Hace dos billones de años, cuando infinitas galaxias cruzaban un espacio en ebullición, dos razas inteligentes sobrevivieron al caos cósmico. Los aldeboranos y los tellusinos, en el mundo de Aldebor bajo la estrella Tregon, desarrollaron una civilización capaz de dominar mundos inhóspitos mediante su avanzada ciencia. Durante milenios convivieron, mientras sus mejores mentes soñaban con conquistar el cosmos entero.
Pero Tregon les traicionó. La estrella comenzó a arder con una furia insaciable, incendiando el mundo, evaporando sus océanos, transformando toda la vida en polvo reseco. Los tellusinos, sedientos de poder, huyeron en enormes naves hacia el espacio desconocido. Los aldeboranos comprendieron que no había escape posible. Descubrieron entonces un último recurso: cristalizarse. Reducir sus cuerpos a moléculas sedimentadas, dormirse en el vacío absoluto, esperar pacientemente durante eones el regreso del agua que les devolvería la vida.
Dos billones de años después. El coronel Kin Lorraine regresa extenuado de la primera misión de aterrizaje en Marte. Mientras descansa en su bungalow en brazos de Myrna, los laboratorios espaciales detectan lo inesperado: radiactividad orgánica en las muestras del polvo marciano. El profesor Burgess, director de la operación, convoca urgentemente a Lorraine. Las muestras no mienten. Hay algo vivo bajo la superficie roja, cristalizado, dormido, esperando desde antes de que el universo se estabilizara. Y el segundo módulo de exploración debe descender próximamente, ya no en la Llanura Muerta lejana, sino cerca del primero, junto a aquel polvo que ahora palpita con un misterio de dos billones de años de duración.