En Madrid, 1943, Conchita Montenegro se reencuentra con Leslie Howard, el hombre que cautivó su vida en Hollywood años atrás. La novela retrocede a 1931, cuando la actriz española de dieciocho años deslumbró en el estreno de "Never the…
Descargar
En Madrid, 1943, Conchita Montenegro se reencuentra con Leslie Howard, el hombre que cautivó su vida en Hollywood años atrás. La novela retrocede a 1931, cuando la actriz española de dieciocho años deslumbró en el estreno de "Never the Twain Shall Meet" del brazo del refinado galán británico. Su historia es la de un amor apasionado e imposible que transformó dos vidas, dejando en Conchita la decisión de convertirse en actriz para olvidar al hombre que amaba.
En el lobby del Ritz de Madrid, mayo de 1943. Leslie Howard pregunta a Conchita Montenegro qué ha hecho durante los ocho años en que estuvieron separados. La respuesta es simple: “He sido actriz. Solo he sido actriz”. Esta frase resume el sacrificio emocional de una mujer que alcanzó la cúspide de Hollywood pero fue perseguida siempre por el fantasma de un amor imposible. La novela retrocede a 1931, cuando Conchita Montenegro, actriz española de apenas dieciocho años, deslumbró en el estreno de “Never the Twain Shall Meet” del brazo del refinado Leslie Howard. Aquella noche de mayo en Hollywood marcó un hito en su carrera. Mientras desfilaban estrellas como Bette Davis, Clark Gable y Joan Crawford, fue la entrada de Conchita la que paralizó la atmósfera. Su belleza —conjunción de lozanía salvaje e inocencia depredadora— generó comparaciones inmediatas con Greta Garbo. La prensa la bautizó como “la Garbo española” y se obsesionó con la pareja que formaba con Leslie: dos actores de rara perfección cinematográfica. Lo que la multitud ignoraba era que aquel romance no era fingido. En una carta a su hermana la noche del estreno, Conchita confiesa haber caído verdaderamente enamorada de Leslie, un sentimiento descrito como algo inesperado y arrebatador. Durante semanas estuvieron juntos, y para ella él representaba la mitad de su existencia. Pero Hollywood es un lugar que transforma y consume incluso los amores auténticos. Leslie Howard era un hombre casado. Conchita se convirtió en actriz, en mito, en algo que no era ella misma. Durante más de medio siglo se ocultó del mundo, fingiendo una vida mientras la verdadera permanecía congelada en aquellas semanas de 1931. Se casó con un diplomático del franquismo, pero el amor verdadero permanecería siempre en el pasado. La narrativa entrelaza el reencuentro de 1943 con los fragmentos de ese amor de juventud, creando un retrato de sacrificio: la autenticidad entregada a la ilusión, la verdadera pérdida reconocida años después en el silencio de un hotel madrileño.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.