Norman Blaine dirige un departamento de una institución especializada en un servicio único: el Sueño. Una mujer de rasgos delicados, que dice llamarse Lucinda Silone, se presenta para solicitar acceso a este procedimiento que suspende el…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Norman Blaine dirige un departamento de una institución especializada en un servicio único: el Sueño. Una mujer de rasgos delicados, que dice llamarse Lucinda Silone, se presenta para solicitar acceso a este procedimiento que suspende el tiempo, permitiendo reposar durante años dentro de una existencia onírica completamente programada. Su motivo declarado es desconcertante en su simplicidad: el hastío cotidiano. Conforme la entrevista avanza, Blaine, experimentado en leer a las personas, percibe en su serenidad impenetrable algo que no logra precisar del todo.
El Centro donde trabaja Norman Blaine ofrece un servicio extraordinario: el Sueño. Consiste en preservar el cuerpo del cliente mientras su mente habita una fantasía programada durante años o décadas. Es refugio para los enfermos incurables, para quienes esperan noticias desde los confines del espacio, para los especuladores que duermen mientras sus fortunas crecen en los mercados.
Cuando Lucinda Silone entra en la oficina de Blaine, algo indefinible en su presencia enciende una alarma silenciosa en su percepción. Ella es hermosa de una manera que parece casi imposible, con una serenidad que atraviesa toda la entrevista sin resquebrajarse. Su edad: veintinueve años. Su familia: prácticamente ninguna. Su vida: evidentemente vacía de conexiones significativas.
Blaine ejecuta su protocolo con precisión. Explica los riesgos de despertar en un futuro radicalmente transformado, donde los amigos habrán envejecido y muerto, donde las costumbres y valores habrán mutado más allá del reconocimiento. Advierte sobre la necesidad de lenta reorientación tras el despertar. Subraya el carácter voluntario y reversible de la decisión.
Pero lo más inquietante es cuando pregunta la razón de su solicitud. Lucinda responde con franqueza desarmante: tedio. Nada más. No fuga de enfermedad, no esperanza en futuro remoto, no anhelo de riqueza. Solo el aburrimiento metódico de existir.
Juntos diseñan el contenido del sueño: una vida en mansión de linaje antiguo, en sociedad donde prevalecen la cortesía y las tradiciones. Ella será joven, hermosa, cortejada por admiradores. Su vida onírica será sucesión de momentos refinados y delicados, sin las urgencias del mundo moderno.
Mientras se marcha, después de completar los trámites, Blaine permanece pensativo. Ha aprendido a descifrar a las personas. Pero Lucinda Silone sigue siendo enigmática, como si su verdadera razón para buscar el olvido permaneciera oculta bajo capas de calma deliberada.