Marie cierra la puerta de la alcoba de su madre y contempla la finca que alguna vez perteneció a su tío. Tras cuatro años administrando las tierras de Taunton como única garantía de estabilidad para su madre paralítica, el nuevo…
Descargar
Marie cierra la puerta de la alcoba de su madre y contempla la finca que alguna vez perteneció a su tío. Tras cuatro años administrando las tierras de Taunton como única garantía de estabilidad para su madre paralítica, el nuevo dueño—Hans, el célebre cantante—llega finalmente. Una joven que pasó de heredera a administradora debe enfrentarse a quien posee ahora todo aquello que la define, mientras mantiene el frágil equilibrio de su vida y la seguridad de quienes ama.
En la finca de Taunton, en el condado de Somerset, Marie contempla las extensas propiedades que administrativamente son suyas. Hace cuatro años que se desempeña como administradora oficial, una posición que le permite mantener la estabilidad de su madre, paralítica desde hace años, quien depende de la seguridad que esta casa representa.
Marie fue alguna vez la heredera mimada del tío Stephen, acostumbrada a mandar, protegida por la riqueza que él construyó en una fábrica de tejidos de lana. Pero la fortuna se desmoronó. Competidores despiadados invirtieron cantidades astronómicas para destruir el imperio textil; Stephen, agonizante, vendió poco a poco sus posesiones. En su lecho de muerte, confesó a Marie que toda la finca había sido adquirida por un cantante célebre—Daniel Ruby, conocido mundialmente como Hans—, cuya voz arrastra multitudes en galas por todo el mundo.
Marie permaneció. No por orgullo, sino por su madre. Una mujer paralítica no se adapta a cambios; extraer del único hogar donde se casó, donde murió su marido, donde vivió toda su vida, sería condenarla a la angustia. Y Marie, culta, inteligente y joven—apenas veintidós años—, sacrificó cualquier otro camino para permanecer aquí, asegurando la tranquilidad de quien ama.
Durante cuatro años, el nuevo dueño nunca llegó. El cantante, demasiado ocupado con giras mundiales, permitió que Marie gobernara las extensas propiedades bajo la supervisión de Mister Auger, su representante legal. Las aguas de Taunton permanecieron tranquilas.
Pero hoy todo cambia. Su automóvil, un Ferrari azul oscuro, descansa en el parque frente a la escalinata principal. El dueño real ha llegado, trayendo consigo una tensión que ha estado latente durante años.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.