Su padre lo llama un día y, sin rodeos, expone una verdad incómoda: la familia está al borde del precipicio. A pesar de la prominencia política del padre, la fortuna no acompaña. El hijo, desordenado y sin oficio, es un lastre.
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Su padre lo llama un día y, sin rodeos, expone una verdad incómoda: la familia está al borde del precipicio. A pesar de la prominencia política del padre, la fortuna no acompaña. El hijo, desordenado y sin oficio, es un lastre. La solución propuesta es un matrimonio: desposar a Irene, hija del comerciante adinerado Roque de los Brezales, quien ha prometido al padre que su hija lo espera con los brazos abiertos.
Un día, el padre convoca a su hijo a una conversación decisiva. Sin rodeos expone la realidad: a pesar de la prominencia política que lo rodea, carece de fortuna. Sus ingresos como personaje público apenas cubren los gastos de una vida acorde con su rango, y no hay herencia que legar a sus hijos. El hijo mayor, desordenado y sin oficio honrado, es particularmente vulnerable a la miseria que se avecina.
Pero existe una solución, meditada años atrás: un matrimonio ventajoso. El padre ha identificado a Irene, hija del comerciante Roque de los Brezales, una familia adinerada de la costa cantábrica. Con precisión quirúrgica, el padre describe lo que busca: una mujer rica que gaste poco, provinciana de buenos modales, que valore el título nobiliario que él cederá, y que con su ejemplo enderece la vida desbaratada de su hijo.
Nino describe a Irene con contención poética: morena de facciones perfectas, con ojos verdinegros que parecen guardar profundidades silenciosas. Es religiosa, dócil, de pocas palabras. Su hermana Petra contrasta: rubia, alegre, burlona.
Lo notable es que el padre ya ha negociado en secreto con Roque de los Brezales. Este se ha mostrado no solo conforme sino entusiasmado. Poseedor de fortuna considerable, se compromete a no escasear medios. Afirma incluso tener testimonios de que Irene conoce las intenciones del joven y no le desagradan.
Una carta del padre de Irene confirma que toda la familia está de acuerdo. Ahora Nino aguarda con ansias que llegue el verano para confirmar en persona lo que su padre ha dispuesto: la promesa de una vida salvada, una mujer virtuosa que lo espera con los brazos abiertos.