En el sofocante calor de una oficina en Shayadh, capital del sultanato de Dhawaiq, Ernie Mac Duff aguarda la llegada de su nueva colaboradora del FBI.
Descargar
En el sofocante calor de una oficina en Shayadh, capital del sultanato de Dhawaiq, Ernie Mac Duff aguarda la llegada de su nueva colaboradora del FBI. Mientras tanto, en las sombras de ese pequeño estado petrolero de Oriente Medio, se teje una conspiración para silenciar a un hombre antes de que salga del país. El agente estadounidense ignora que ese día traerá consigo no solo la llegada esperada, sino también una cadena de peligrosos eventos donde espionaje, corrupción y asesinato convergen bajo el ardiente desierto.
Ernie Mac Duff bosteza en su escritorio, prisionero del calor implacable del desierto. Como agente encubierto del FBI, dirige desde una oficina comercial ficticia los asuntos de inteligencia estadounidense en Dhawaiq, un pequeño sultanato árabe rico en petróleo. Shayadh, su capital, se alza sobre arenas infinitas donde los pozos petrolíferos hierven bajo un cielo despiadadamente azul. Para Mac Duff, cada día en esa oficina blanca, con sus persianas de marfil y sus ventiladores inútiles, es una tortura: el calor pegajoso, el aburrimiento sofocante, la añoranza de Miami y sus playas, todo se condensa en la monotonía de una vida en el limbo.
Pero la rutina está a punto de romperse. Shariff Quat, su empleado local, le recuerda que debe recoger en el aeropuerto a la señorita Marsh, la nueva secretaria que viene desde Washington para reemplazar al difunto Duncan Smithers, cuya muerte por insolación nunca dejó de parecer sospechosa a Mac Duff.
Mientras tanto, lejos de los ojos del agente, se teje una conspiración silenciosa. En el palacio sombrío de Sabza Charik, un criminal de sangre fría y métodos sofisticados, se negocia el precio de un asesinato. Beit Naquye, un libanés nacionalizado británico, representa una amenaza demasiado grande para ciertos intereses que operan en las sombras. Sale del país en pocas horas hacia El Cairo; no puede llegar vivo. Sabza, experto en hacer desaparecer hombres sin dejar rastro, acepta el trabajo. Conoce bien los límites políticos de Dhawaiq: la brutalidad común no funcionará aquí. Se necesita precisión, discreción.
Mac Duff atraviesa el desierto en su jeep, sofocante y rezongando, ignorante de que los hilos de una trama de espionaje y muerte convergen precisamente en este día, en esta hora, en el aeropuerto de Shayadh.