Kenneth Daves, piloto especialista de la NASA y observador de fenómenos aéreos, obtiene permiso de apenas cinco días para buscar a su prometida Selena, desaparecida junto al yate Albatros en el Triángulo de las Bermudas.
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Kenneth Daves, piloto especialista de la NASA y observador de fenómenos aéreos, obtiene permiso de apenas cinco días para buscar a su prometida Selena, desaparecida junto al yate Albatros en el Triángulo de las Bermudas. Su avioneta recorre las aguas del Atlántico mientras los secretos del océano permanecen guardados celosamente. Esa zona ha devorado barcos y aviones desde hace más de un siglo. Kenneth no renuncia a la búsqueda, aunque cada hora que pasa lo acerca al límite de su licencia y al abismo de lo inexplicable.
Kenneth Daves sobrevuela el Atlántico en su pequeña avioneta, con los ojos fijos en el horizonte azul, en búsqueda de un barco que parece haberse esfumado en el agua. Su prometida, Selena Adams, desapareció hace más de un mes a bordo del yate Albatros en el Triángulo de las Bermudas. Tras obtener con dificultad apenas cinco días de permiso de su superior en la NASA, ha decidido emprender una búsqueda personal en esa región donde embarcaciones y aeronaves se desvanecen sin dejar rastro desde hace más de un siglo. Kenneth es un hombre de ciencia: piloto experimentado, especialista en astronáutica, observador de fenómenos aéreos para NICAP, el organismo gubernamental que investiga los objetos voladores no identificados. Su doble labor en la NASA y NICAP le ha otorgado habilidades que pocos poseen. Sin embargo, ni su experiencia ni su entrenamiento parecen suficientes ante lo que le advierte el Comodoro Stallybrass de la Marina Británica: esa región no es fantasía de marinos supersticiosos. Un voluminoso dossier de desapariciones documentadas desde 1840 lo confirma con frialdad oficial. Los recuerdos de Kenneth se entrelazan con su búsqueda: las últimas horas con Selena en Miami Beach, cuando ella insistía en acompañar a su tío Homer en el crucero hacia las Bermudas, sus promesas de regreso en veinte días. Él no pudo acompañarla; sus obligaciones con el Gobierno lo retuvieron en Cabo Kennedy. Ahora esa prioridad se disuelve ante la certeza de que algo inexplicable ha sucedido en aquellas aguas. Mientras la avioneta continúa su vuelo, Kenneth escruta cada onda esperando encontrar el casco blanco del Albatros. El último contacto con el yate fue un mensaje radiado incompleto que sugería algo anormal. Cuando acudieron en su ayuda, el barco había desaparecido. En este océano donde desaparecen vidas y esperanzas, donde la ciencia parece insuficiente, Kenneth persiste. Y justo cuando la exhaustión y el tiempo lo apresuran, emerge en las aguas una silueta: el Albatros flota inmóvil, como si guardara los secretos de lo inexplicable.