Steffani despierta en su primer día como fiscal en Nueva York con la calefacción rota y una cafetera que desparrama café por toda la cocina. Pero el verdadero caos llega cuando un teniente de policía le arrebata su Mini Cooper rojo para…
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Steffani despierta en su primer día como fiscal en Nueva York con la calefacción rota y una cafetera que desparrama café por toda la cocina. Pero el verdadero caos llega cuando un teniente de policía le arrebata su Mini Cooper rojo para perseguir a un criminal, sumergiéndola en una persecución vertiginosa por las calles de Manhattan. Entre bofetadas, gritos y la cámara de los periodistas, nace un choque inevitable entre una fiscal implacable y un detective que juega por sus propias reglas.
Steffani Sheldon llega a Nueva York para asumir su puesto como nueva fiscal del distrito, lista para una vida profesional ordenada y tranquila. Su primer día comienza como un desastre: la calefacción falla en su apartamento, el agua sale helada, y apenas tiene tiempo de tomarse un café antes de llegar a la oficina. Pero lo que parece ser solo mala suerte se convierte en una experiencia que cambiará todo cuando, en el garaje de su edificio, un hombre moreno de cazadora de cuero abre la puerta de su Mini Cooper rojo y le ordena que se corra del asiento del conductor.
Es Ralf Richardson, teniente de la policía de Nueva York, quien reclama el vehículo para una persecución en marcha. Sin tiempo para protestas, Steffani se ve arrastrada a una carrera a través de las calles de Manhattan a velocidad extrema, disparos incluidos, mientras su coche se daña y su parabrisas se hace añicos. Lo que comienza como terror se convierte en furia cuando descubre que el hombre que la ha secuestrado trabaja en la comisaría de policía.
En la comisaría, la rabia de Steffani estalla. No solo exige explicaciones, sino que amenaza con presentar cargos formales contra Richardson, quien, lejos de disculparse, se muestra divertido por la situación. El capitán Nichols intenta mediar, pero Steffani, conocedora de sus derechos legales y de su poder como fiscal, no cede. Richardson, sin embargo, parece disfrutar del enfrentamiento, proponiendo una cena como si nada hubiera pasado.
La historia entre estos dos personajes apenas comienza. Steffani es una mujer inteligente, determinada y sin disposición a ser intimidada. Richardson es un detective efectivo pero impulsivo, que opera en los límites de lo permitido y no respeta las jerarquías. Mientras Steffani intenta llevar su vida profesional sin sobresaltos, Richardson tiene otros planes.
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