Celestine North cumple dieciocho años el mismo día que debe esconderse en la granja de su abuelo. Marcada como imperfecta por un Tribunal que juzga cada acto inmoral, huye de quienes la persiguen.
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Celestine North cumple dieciocho años el mismo día que debe esconderse en la granja de su abuelo. Marcada como imperfecta por un Tribunal que juzga cada acto inmoral, huye de quienes la persiguen. En un campo de fresas, mientras arranca malas hierbas junto a su abuelo, contempla la brecha entre la vida perfecta que debería haber tenido y la realidad de ser ahora una proscrita buscada por el sistema.
En el campo de fresas de su abuelo, mientras arranca malas hierbas del suelo con las manos sucias de tierra, Celestine North cumple dieciocho años. Debería estar celebrando en el yate de Art, rodeada de familiares y amigos, con fuegos artificiales y una vida que transcurría según lo previsto. Pero esa vida terminó hace semanas, cuando fue marcada como imperfecta.
El Tribunal, una organización que juzga actos morales y éticos, la condenó por ayudar a un imperfecto y mentir bajo juramento. Cinco marcas grabadas en su piel, casi imperceptibles pero indelebles, la marcan como alguien que ha violado las normas de una sociedad que exige perfección. Su delito fue creer que los imperfectos merecían ayuda. Su castigo fue convertirse en uno de ellos.
Ahora huye. Su madre le susurró una orden de desesperación: vete, desaparece. El juez principal, Bosco Crevan, fue a su casa a exigir que la entregara. El abuelo la acoge en su granja, aunque sabe que es el primer lugar donde la buscarán. Allí, entre trabajadores imperfectos que también escapan del sistema, Celestine aprende que la perfección es una ilusión y que quienes más luchan son a menudo quienes más cuidan.
El abuelo ve belleza en lo desechado, admiración en las malas hierbas que crecen donde nadie las plantó. Ella es ahora una mala hierba en un mundo que exige conformidad. Los soplones, agentes del Tribunal, la buscan incesantemente. Los registros se suceden sin tregua. Y en su decimoctavo cumpleaños, mientras sopla una vela sobre una tarta de manzana, oye los motores de las furgonetas que la rodean.