Una mañana de primavera en la Plaza Madensky de Viena, Susanna Weber despierta satisfecha en su tienda de modas. A los treinta y seis años, esta modista talentosa ha hecho de su elegante negocio el corazón de una comunidad donde todo…
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Una mañana de primavera en la Plaza Madensky de Viena, Susanna Weber despierta satisfecha en su tienda de modas. A los treinta y seis años, esta modista talentosa ha hecho de su elegante negocio el corazón de una comunidad donde todo ocurre: conoce la vida de sus clientes, juega de casamentera, confidente y amante. Alrededor de su tienda, en los últimos resplandecientes días del imperio austrohúngaro, los personajes de la plaza tejen sus historias mientras ella observa desde su ventana, diseñando vestidos como Schubert sus canciones, mientras la música de un desconocido pianista resuena desde la buhardilla de enfrente.
En la mañana del 31 de marzo de 1911, mientras Viena goza de los últimos días gloriosos antes de la Primera Guerra Mundial, Susanna Weber se despierta en su tienda de modas en la Plaza Madensky, esa pequeña isla de tranquilidad en el corazón de la ciudad. A los treinta y seis años, esta modista talentosa vive rodeada de la belleza que crea: vestidos de seda con detalles que solo ella imagina, como un género de crema con una rosa casi marchita.
Desde su ventana, Susanna observa la plaza como si fuera un teatro privado. Conoce cada movimiento de sus habitantes: el perro Rip que busca el periódico cada mañana con inercia napoleónica; el profesor Starsky que pasa con sus reptiles enfermos; la Señorita Inglesa que abre la plaza con su presencia luminosa; los niños del coro rojo y azul del padre Anselmus; las seis hijas Schumacher esperando noticias del heredero varón que falta.
Su tienda, con fachada de negro brillante y dorado, se ha convertido en el corazón de la plaza. Allí viven sus aprendizas: Gretl, leal pero simple, y Nini, una anarquista apasionada cuyas pequeñas puntadas rivalizan con las suyas propias, cuyas ideas revolucionarias esconden un ansia de belleza. La propia Susanna es modista, confidente y casamentera, la mujer a quien todos recurren con sus anhelos y secretos.
Pero la plaza guarda un misterio: desde hace semanas, un piano suena sin cesar desde la buhardilla de enfrente. Escalas, arpegios, estudios de Chopin, preludios de Bach resuenan de la mañana a la noche, tocados por manos que Susanna aún no ha visto claramente. Alguien toca con un furor que la ciudad entera parece escuchar.
Mientras la plaza vive sus ritmos cotidianos bajo la estatua del buen coronel Madensky, bajo los castaños que protegen sus calles, junto a la iglesia de San Florián con su bondadosa Madonna de madera, Susanna teje las historias de todos. Y en los últimos resplandecientes días del imperio, antes de que todo cambie, la plaza y sus personajes vivirán momentos que quedarán marcados para siempre.