Mientras España reducía su deuda pública a la mitad bajo las reglas del euro, su deuda privada casi se triplicaba. Nadie lo advertía. Este libro sostiene que las crisis económicas no surgen del gasto público excesivo, sino del colapso de…
Descargar
Mientras España reducía su deuda pública a la mitad bajo las reglas del euro, su deuda privada casi se triplicaba. Nadie lo advertía. Este libro sostiene que las crisis económicas no surgen del gasto público excesivo, sino del colapso de la deuda privada cuando el crédito deja de fluir. Una tesis heterodoxa respaldada por décadas de datos.
A mediados de 2008, España podía presumir de haber cumplido todas las exigencias del euro: su deuda pública había caído del 70 por ciento al 35 por ciento del PIB, con un superávit presupuestario de hasta 2,5 por ciento. Era un éxito de las finanzas públicas. Pero aquella misma fotografía escondía una contradicción fundamental que el pensamiento económico convencional no podía ver. Mientras el sector público se cerraba el cinturón, el sector privado hacía exactamente lo opuesto: su deuda había saltado de 80 a 210 por ciento del PIB en menos de una década. Familias y empresas se endeudaban a ritmos sin precedentes, alimentando un boom de consumo e inversión que el Gobierno interpretaba erróneamente como fruto de su disciplina fiscal.
Aquel crecimiento no era sostenible porque descansaba íntegramente sobre crédito nuevo. Cuando el flujo de dinero bancario se detuvo abruptamente en 2008, la estructura completa de demanda se desmoronó. El desempleo se disparó. Y el Gobierno, incapaz de actuar sin violar los límites impuestos por el euro, quedó paralizado. La crisis que siguió fue más severa en España que en otros países: el crédito negativo alcanzó el 20 por ciento del PIB, casi cuatro veces el máximo registrado en Estados Unidos.
Este libro sostiene una tesis que la economía convencional rechaza frontalmente: que las crisis económicas no son causadas por deuda pública excesiva, sino por el colapso de la deuda privada cuando el crédito cesa. El pensamiento dominante enseña que los bancos son intermediarios pasivos que trasladan dinero de ahorradores a prestamistas, un modelo que el Banco de Inglaterra reconoció como técnicamente falso en 2014. Pero esa teoría falsa funcionaba como anteojeras intelectuales, impidiendo que gobiernos y economistas viesen los datos que la contradecían. El autor, heredero del pensamiento de Hyman Minsky, explora cómo el crédito bancario es en realidad la fuente principal de la demanda agregada, por qué los booms basados en crédito llevan inevitablemente a depresiones, y qué políticas podrían prevenir esas crisis.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.