En 1526, en las tornabodas granadinas, Juan Boscán se encontró con el embajador veneciano Andrea Navaggiero en una conversación que cambiaría la poesía española. Decidió abandonar la métrica castellana medieval por las formas italianas.
Descargar
En 1526, en las tornabodas granadinas, Juan Boscán se encontró con el embajador veneciano Andrea Navaggiero en una conversación que cambiaría la poesía española. Decidió abandonar la métrica castellana medieval por las formas italianas. Cuando Garcilaso de la Vega lo imitó, el endecasílabo se impuso definitivamente, trayendo el petrarquismo y la elegancia renacentista. Este estudio recorre cómo esa transformación convivió con las tradiciones antiguas: el romance y la canción popular resistieron junto al nuevo verso refinado, y la poesía española se reinventó sin perder sus raíces.
En 1526, durante las tornabodas granadinas del emperador, Juan Boscán se encontró con Andrea Navaggiero, embajador veneciano, en una conversación que transformaría la poesía española. Decidió abandonar la vieja métrica castellana para abrirse a las formas italianas. Cuando Garcilaso de la Vega, poeta de extraordinario oído musical, lo siguió, la nueva escuela se impuso, incorporando el endecasílabo y la tradición petrarquista a la lírica española.
Este volumen recorre cómo la incorporación de formas italianas no significó el fin de las tradiciones antiguas, sino una convivencia fecunda. El arte mayor medieval, los romances orales, los villancicos y canciones populares siguieron circulando junto a los elegantes endecasílabos de amor petrarquista.
El texto examina las corrientes poéticas del período: cómo el Cancionero General (1511) continuó siendo fundamental tras el triunfo italianizante; cómo Juan de Mena y Jorge Manrique fueron glosados por generaciones; cómo Martín Nucio recopiló romances viejos en su Cancionero de romances, generando imitadores que llenaron España de nuevos romanceros.
La nueva poesía tampoco arrinconó las canciones populares: vihuelistas y polifonistas las incluían en sus libros de música, permitiendo que sonetos de Garcilaso convivieran con versos de Petrarca, Horacio y Virgilio en latín, salmos y villancicos espontáneos.
Tras Garcilaso, entre 1550 y 1580, la poesía española asimiló lentamente la lengua poética italiana mientras las tradiciones castellanas impregnaban la nueva creación. Los impresos reflejan estos cambios: desaparición del arte mayor, reediciones de Garcilaso, traducciones de Ariosto y Virgilio, éxito de romanceros nuevos y poesía religiosa.
En el último decenio del siglo XVI, mientras la imprenta publicaba romanceros y épica religiosa, dos jóvenes poetas —Góngora y Lope— revolucionaban silenciosamente con letrillas, romances y sonetos que verían luz años después.
El volumen incluye una biografía de Garcilaso de la Vega, cuya breve existencia encarna el ideal del caballero renacentista: diestro en la espada y el laúd, poeta excepcional y militar valeroso. Su muerte prematura en campaña coronó de aureola legendaria una vida donde se entrelazaron el amor, la guerra y la poesía, consagrándolo como arquetipo del poeta-soldado y figura de perenne influencia en la literatura española.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.