Un pistolero profesional llamado Gun llega a Villita con intenciones veladas. Tras una noche de juego donde acumula dinero considerable, mata en defensa propia al terrateniente William.
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Un pistolero profesional llamado Gun llega a Villita con intenciones veladas. Tras una noche de juego donde acumula dinero considerable, mata en defensa propia al terrateniente William. Su detención proviene de las manos menos esperadas: la sheriff que lo confronta es una mujer que heredó el cargo tras la muerte de sus hermanos, encarnando un orden legal inesperado.
Villita, en Nuevo México, es un pueblo que pese a su nombre diminutivo alberga toda la infraestructura de una ciudad próspera: banco, cantina, iglesia, comercios y, como es natural, entretenimiento de diversas índoles. A este lugar llega Gun, joven pistolero cuya reputación lo precede. Su llegada en la mañana no pasa inadvertida: monta con seguridad, viste ropas de viaje, porta sus armas con naturalidad profesional y sus ojos reflejan una dureza que no disimula.
Gun entra al hotel de categoría de la ciudad. El dueño intenta rechazarlo por su apariencia, pero el pistolero extrae monedas de oro que eliminan cualquier objeción. Solicita lo básico: una habitación tranquila, ropas limpias entregadas en el día y cuidados para su caballo. El hotel lo recibe.
Al anochecer, Gun busca comida y entretenimiento. La cantina lo recibe como a uno más entre los clientes habituales, pero su verdadero destino es la timba que funciona en el piso superior, donde los hombres de recursos de Villita arriesgan dinero cada noche. Allí se sienta con William, un terrateniente que goza de posición respetable.
Los dados de la suerte giran a favor de Gun esa noche. Gana partida tras partida mientras William ve menguar su fortuna. Humillado, el terrateniente propone una última mano por todo o nada. Gun acepta sin entusiasmo, y nuevamente la suerte lo favorece. William recibe la derrota con furia creciente. Convencido de engaño, intenta resolver el asunto mediante violencia: extrae un revólver pequeño con intención de matar. Pero Gun no lleva su apodo por casualidad. Su reacción es más rápida que el pensamiento. El disparo llega primero. William cae sin haber apretado el gatillo.
La muerte del terrateniente trastoca el equilibrio de Villita, pero la respuesta legal no tarda. En la habitación del hotel aparece una figura inesperada: una mujer vistiendo ropas de hombre, portando un Colt 45 y luciendo la estrella de sheriff. Ella es hija del alguacil enfermo. Por disposición legal extraña, heredó formalmente los deberes de sus hermanos fallecidos en cumplimiento del deber. Entiende que Gun actuó en defensa propia y no viene a encarcelarlo, pero su advertencia es clara: la ley tiene límites, y ella está allí para hacerla cumplir.
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