Cuando apenas contaba tres años, Porfirio Díaz perdió a su padre, un emprendedor que había prosperado en Oaxaca. Con la muerte llegó la pobreza. El pequeño Porfirio experimentaría desde entonces las carencias más elementales, el trabajo…
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Cuando apenas contaba tres años, Porfirio Díaz perdió a su padre, un emprendedor que había prosperado en Oaxaca. Con la muerte llegó la pobreza. El pequeño Porfirio experimentaría desde entonces las carencias más elementales, el trabajo rudo, mientras su madre depositaba en él toda su esperanza, preparándolo para el seminario. Esta biografía recorre los orígenes de quien después gobernaría México más de tres décadas, examinando cómo la adversidad de su infancia y su formación religiosa moldearon al militar que establecería un régimen de poder absoluto, analizando críticamente su legado político.
En Antequera, la antigua capital de Oaxaca, nace en 1830 José de la Cruz Porfirio Díaz Mori. Su padre, José Faustino Díaz, es un emprendedor de origen mixteco-zapoteco que abandona su posición como empleado de minas para transformar tierras inhóspitas en prósperos negocios. Se convierte en agricultor, ganadero, curtidor y comerciante, estableciendo en la ciudad de Oaxaca el famoso Mesón de la Soledad.
Pero en 1833, cuando el cólera azota México, el padre muere. Porfirio apenas tiene tres años. Su madre, doña Petrona, queda viuda con cinco hijos y una montaña de responsabilidades. Lo que sigue es un lento desmoronamiento: los negocios se desmoralizan, los patrimonios se consumen, la fortuna se disuelve. La familia desciende hacia la pobreza. El pequeño Porfirio experimenta entonces las carencias más elementales, el trabajo rudo, la abstinencia. Mientras crece, comprende que requiere energía y tenacidad para salir adelante en condiciones adversas.
Doña Petrona deposita su esperanza de redención en su hijo varón. Lo coloca como monaguillo en la iglesia de San Pablo, luego lo prepara para el seminario. A los trece años, en 1843, Porfirio ingresa al Seminario Conciliar de Oaxaca. Allí cursa latín, teología y filosofía, recibiendo no solo instrucción religiosa sino también orientación espiritual y un sentido superior del deber. Los textos sagrados le enseñan a desarrollar un análisis reflexivo de la vida y los hombres.
El presbítero Macario Rodríguez es su mentor en civismo e historia patria. Le enseña que la fe no es incompatible con los deberes hacia el pueblo, la nación y la patria. Cuando en 1846 llega la noticia de la invasión norteamericana, muchos seminaristas abandonan sus estudios para ofrecerse al servicio militar. Porfirio permanece en el seminario, pero la semilla patriótica ha sido sembrada.
La obra comienza con un análisis penetrante del régimen que el adulto Porfirio Díaz establecería: una dictadura militar que sofoca la libertad de prensa, anula la autonomía estatal y corrompe a los funcionarios públicos mediante la adulación. El autor examina cómo el militarismo se convirtió en la fuente del poder absoluto en México, y cómo Díaz se vio atrapado en sus propias contradicciones.
Esta biografía es un ejercicio de comprensión histórica sobre cómo los orígenes de Porfirio Díaz en la adversidad y la fe religiosa moldearon al futuro dictador que gobernaría México más de tres décadas, dejando un legado profundamente complejo.