Sobre la arena desértica yace un cadáver rodeado de moscas carmesí. Es Sergio, soldado impedido de convertirse en un verdadero Marine Espacial, sacrificado como cebo en una operación de guerra fría.
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Sobre la arena desértica yace un cadáver rodeado de moscas carmesí. Es Sergio, soldado impedido de convertirse en un verdadero Marine Espacial, sacrificado como cebo en una operación de guerra fría. El Sargento Carius aguarda desde las alturas al coronel rebelde cuya muerte completará su misión. Durante semanas, él y su escuadrón sembraron terror entre los hombres de la frontera de Feralis IV, fingiendo ataques de un asesino imposible. Ahora todo converge: la muerte del oficial comandante provocará el colapso del Cuadrante Azure y abrirá paso a la invasión imperial.
En el desierto de Feralis IV yace un cadáver sobre la arena. Lo rodean insectos de alas carmín, ansiosos por depositarse en la carne. Es Sergio, un hombre que soñó con convertirse en Marine Espacial del Capítulo de los Portadores de la Guerra del Emperador, pero cuyo cuerpo rechazó los implantes finales destinados a transformarlo. Condenado a permanecer como soldado raso, privado de la voz por un injerto fallido, Sergio sirvió como siervo del Capítulo con inquebrantable lealtad.
El Sargento Carius observa desde su puesto elevado. Comprende el peso que abruma a Sergio porque también él fue rechazado por su propia fisiología, incapaz de recibir los implantes que lo habrían elevado a la condición de verdadero Astartes. Ambos pertenecen a los Exploradores, los neófitos impedidos de ascender pero cuyo valor sigue siendo demandado por el Capítulo en misiones que sus hermanos completos no pueden abandonar.
Lo que descansa ante los soldados rebeldes es una trampa de ingeniería militar precisa. Durante tres semanas, Carius y su pequeño grupo acecharon el Cuadrante Azure, infligiendo muertes meditadas entre los hombres de la frontera. Cada ataque fue coreografiado para simular la obra de un asesino cuya naturaleza no podía ser terrenal. La intención no fue simplemente reducir números: fue socavar la determinación rebelde desde dentro, quiebrando la cadena de confianza entre oficiales y soldados.
Los rebeldes respondieron con ansia de represalia. Lanzamientos de artillería. Ataques aéreos contra extensiones vacías de desierto. Búsquedas cada vez más desesperadas en direcciones equivocadas. Todos sus esfuerzos fracasaron. Carius se retiraba en silencio entre operaciones, permitiendo que una falsa sensación de victoria germinara en la mente de sus enemigos, para luego golpear nuevamente donde no lo esperaban.
Ahora aguarda. Su verdadero objetivo es el coronel que controla esta región: un hombre que una vez sirvió en la máquina represiva antes de negociar su ascenso militar. Los analistas del Capítulo calcularon con precisión que vendría a examinar personalmente al cadáver. Y cuando llegue, Carius y su hermano Zósimo lo ejecutarán desde posiciones entrecruzadas.
La muerte del coronel es la llave final. El hermano Domiciano detonará simultáneamente las cargas ocultas en el centro de comunicaciones rebelde. Sin órdenes, sin coordinación entre unidades dispersas, las defensas del Cuadrante Azure se desmoralizarán cuando los Portadores de la Guerra del Emperador comiencen su descenso. El destino de Feralis IV quedará sellado, no por el estruendo de la invasión, sino por el sacrificio anónimo de un hombre que jamás será celebrado como héroe.
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