Mark Foran, detective privado, es contratado por el coronel Fremont para vigilar a Charles Benton, un jugador que acaba de casarse con la sobrina del coronel en Las Vegas.
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Mark Foran, detective privado, es contratado por el coronel Fremont para vigilar a Charles Benton, un jugador que acaba de casarse con la sobrina del coronel en Las Vegas. Esa misma noche, al llegar al rancho Estancia del Caballo Blanco, descubren el cadáver de Carol Benton con un disparo en la sien. El misterio se profundiza cuando descubren que alguien respondió el teléfono haciéndose pasar por Carol horas después de su muerte.
En un avión que vuela de Burbank a Las Vegas, Mark Foran ocupa su asiento junto a la ventanilla. Es un detective privado contratado por el coronel Preston Fremont para vigilar a Charles Benton, un jugador que acaba de casarse con la sobrina del coronel. Fremont le pagaba cincuenta dólares diarios: su única tarea era asegurar que el jugador no lo hiciera pedazos. Al llegar a Las Vegas, se dirigieron al hotel Santa Roma, el más nuevo y lujoso de la ciudad. Desde allí, Fremont llamó por teléfono a su sobrina. Una voz contestó. El coronel le advirtió que iría a verla, sin esperar respuesta, y colgó. Luego presentó a Mort Fall, otro detective que ya trabajaba en Las Vegas. Fall, un hombre bajo con una chaqueta chillona, no decía nada, solo sonreía. Fremont le pagó cien dólares, y Fall informó que Carol y Benton estaban en la Estancia del Caballo Blanco, a ocho kilómetros de distancia. El rancho era un complejo de lujo en estilo occidental: un edificio principal de adobe blanco, una piscina rodeada de césped, y decenas de cabañas miniatura dispersas alrededor. Fremont y Foran se dirigieron a la cabaña cuarenta y ocho. Un Cadillac amarillo esperaba afuera; la luz se filtraba por las cortinas cerradas. Fremont llamó a la puerta con fuerza. No hubo respuesta. Usó la llave que le habían dado y abrió. Lo primero que vieron fue a Carol Benton tendida en el piso. Era una rubia hermosa, vestida de azul, con los grandes ojos azules inmóviles. Una bala le había perforado la sien derecha. Estaba muerta. Los agentes del sheriff llegaron rápidamente. Dunninger, un detective que Foran conocía de investigaciones previas, comenzó el interrogatorio. El médico forense determinó que Carol llevaba muerta al menos dos horas. Pero había un detalle perturbador: el coronel la había llamado por teléfono menos de dos horas atrás, y alguien le había contestado fingiendo ser Carol. La administradora del rancho confirmó que había pasado la llamada, pero no había escuchado la voz de la joven. Pudo haber sido engaño. Charles Benton no estaba en la cabaña. Su paradero era desconocido. Lo que comenzó como vigilancia se transformó en misterio: ¿quién mató a Carol? ¿Por qué? ¿Dónde estaba Benton? En el desierto de Las Vegas, una investigación comenzaba a tejerse en las sombras.
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