Aventureros españoles avanzan por la pampa buscando Trapalanda, la ciudad de oro que nunca encuentran. Trapalanda es meditación sobre cómo la ambición colonial deformó la percepción de América: cómo hombres brutales convirtieron tierra…
Descargar
Aventureros españoles avanzan por la pampa buscando Trapalanda, la ciudad de oro que nunca encuentran. Trapalanda es meditación sobre cómo la ambición colonial deformó la percepción de América: cómo hombres brutales convirtieron tierra vacía en promesa de riqueza. El continente se vuelve ilusión proyectada desde la imaginación delirante de conquistadores que vinieron a exigir, no a poblar. La posesión de tierra se convierte en dominio vacío, en represalia contra la realidad que los decepcionó.
La obra abre con navegantes que se embarcan soñando en un mundo que existe solo en la imaginación. América no está localizada en el planeta, no tiene forma definida: es una extensión caprichosa poblada de imágenes nacidas de un error de cálculo. Los mapas que circulan de boca en oído trazan rutas absurdas pobladas de monstruos, dificultades y tesoros. Pocos vuelven, pero los sobrevivientes finjen aventuras imposibles para escapar del escarnio, y así generan nuevas creencias.
El conquistador que desembarcó en esta realidad llega prevenido contra la pobre verdad de América. Ya la trae poblada de monstruos y riquezas. Pero la encuentra como una desilusión: tierra vacía, llanura sin caminos, pampa sin paisaje. Donde la leyenda prometía ciudades de oro macizo y posibilidades infinitas, hay solo soledad y esterilidad. Trapalanda, esa ciudad imaginaria, casi hace fracasar expediciones enteras; hombres fundan ciudades enteras para sitiarla, aunque nunca la encuentren.
En la pampa sin obstáculos, el hombre se entrega a ambiciones sin fin. El conquistador no vino a poblar sino a conquistar, a exigir, a llevar. Toma posesión de tierras inconmensurables pero carentes de riqueza inmediata. La tierra se convierte en promesa, en crédito hipotecario, en bono de un futuro que nunca llega. No la valora por lo que produce en el presente sino por posibilidades indefinidas.
Así construye el conquistador un sistema de valores falsos. Trabajar la tierra se vuelve deshonroso; el comercio minorista, servil. El contrabando y la trata de esclavos son más honrosos que alzar un muro. Se traen las formas huecas de instituciones desprestigiadas. Sobre la tierra vacía se dibuja un mundo de complicaciones administrativas y legales.
La posesión finalmente se convierte en represalia. El conquistador extrae su venganza contra la naturaleza que lo decepcionó, contra el indio que se interpone entre él y el tesoro. La tierra, que es simplemente tierra, recibe títulos que la hacen feudo, que la hacen nobleza. El terrateniente se alza como noble no por riqueza efectiva sino por la posesión de extensión. La pampa sigue siendo ilusión, deformada por la ambición de los que la cruzan.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.