En el pueblecito de Howelrun, el asesinato del sheriff Gus Nayland en plena calle siembra la incertidumbre entre sus habitantes. Un joven inexperto, Kyle Dubbin, es nombrado comisario y debe investigar el crimen mientras una banda de…
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En el pueblecito de Howelrun, el asesinato del sheriff Gus Nayland en plena calle siembra la incertidumbre entre sus habitantes. Un joven inexperto, Kyle Dubbin, es nombrado comisario y debe investigar el crimen mientras una banda de forajidos aterroriza la región. Simultáneamente, dos mujeres descubren que el rancho que compraron legalmente está siendo ocupado ilegalmente. Las fuerzas en conflicto convergerán cuando Dubbin comience a desvelar la red de conspiración que rodea la muerte del sheriff.
Un desconocido camina descuidadamente por la calle principal del pueblo cuando el sheriff Gus Nayland lo interpela. Sin previo aviso, el forastero extrae una pequeña pistola oculta en su chaleco y mata al sheriff en plena calle. Luego roba un caballo para huir. Así comienza una trama compleja en el pequeño pueblo de Howelrun, donde la ley ha sido asesinada por un matón profesional contratado. Oliver Hatch, un comerciante de rostro sanguíneo e imponente apariencia, toma las riendas de la situación en una asamblea de ciudadanos desesperados. Propone nombrar a Kyle Dubbin como nuevo comisario, un hombre de apenas veinticinco años cuyo historial militar es impecable, pero cuya vida civil ha sido un desastre de empleos perdidos y negligencias. Dubbin, sorprendido, acepta el cargo por dinero y las promesas de influencias políticas, sin sospechar que deberá perseguir a la banda de forajidos que aterroriza la región. Mientras tanto, dos mujeres llegan a su granja recién comprada: Rosalee Twiss, decidida a reconstruir la prosperidad que su padre tuvo años atrás, y su tía Betty, escéptica sobre esta nueva aventura. Encuentran su propiedad ocupada ilegalmente por hombres que alegan tener documentos de posesión anteriores. La confrontación es inevitable y Rosalee exige comparecer ante la ley. En la oficina del sheriff, Dubbin descubre que el asesino de Nayland es Roy Fiddlestone, un pistolero de reputación sangrienta, aparentemente contratado por alguien desconocido. Los hilos comienzan a entrecruzarse: bandidos, propiedades disputadas, y un comisario principiante que debe descubrir qué se oculta tras el asesinato.