Mientras una tempestad azota la costa de Castro Urdiales en 1576, ocurre un crimen que marcará varias vidas. Juan Roberto, el criado conocido como Sinmiedo, será acusado injustamente del asesinato de don Pedro Medrano.
Descargar
Mientras una tempestad azota la costa de Castro Urdiales en 1576, ocurre un crimen que marcará varias vidas. Juan Roberto, el criado conocido como Sinmiedo, será acusado injustamente del asesinato de don Pedro Medrano. Condenado por sospechas y apariencias, su familia inocente sufrirá la violencia de una justicia ciega. Bajo la máscara de un caballero generoso se oculta la verdadera maldad.
La noche del primer día de octubre de 1576, una tempestad sacude la costa de Castro Urdiales. En medio de olas furiosas que amenazan las barcas de los pescadores, la casona de don Pedro Medrano, rico indiano que ha hecho fortuna en las Indias, se convierte en escenario de un crimen inesperado.
Juan Roberto, el criado apodado Sinmiedo por su valor, regresa a lomos de la mula de su amo después de acompañar a don Andrés, el respetado caballero amigo de la familia. El joven, de fuerzas colosales y corazón animoso, se siente de repente extraño, como si un velo oscuro descendiera sobre su mente. Cuando intenta atravesar el puente cercano, cae sin fuerzas. De la negrura emergen cuatro hombres enmascarados que lo atacan. A pesar de su postración, intenta defenderse, pero es vencido. Cargado como un fardo, desaparece en la noche.
Al amanecer, los gritos desgarradores que salen de la casona revelan una tragedia: don Pedro yace muerto, asesinado en su propio dormitorio. El dinero ha desaparecido. En su mano derecha, el cadáver sostiene un pedazo de paño burdo, arrancado durante la lucha. El pueblo reconoce el tejido: pertenece al capuchón que Juan usaba.
La acusación es inmediata. El pueblo, que ya le temía por su fuerza y su carácter, lo condena en susurros y miradas. Pero la justicia de los hombres es rápida e implacable. El padre de Juan, Tomás, anciano de probada honradez, y su hermano menor Mauricio, muchacho de dieciséis años, son encarcelados como cómplices. Los arrastran por las calles entre insultos y amenazas. El anciano pierde el sentido cuando cruzan las puertas del castillo. El verdadero culpable camina libre, cubierto por la aureola de caridad que ha cultivado durante años.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.