Violet Sullivan lleva un quimono de seda azul cerúleo con un dragón bordado en la espalda cuando, en una calurosa tarde de julio de 1953, se despide de Liza Mellincamp, la adolescente que cuida a su hija.
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Violet Sullivan lleva un quimono de seda azul cerúleo con un dragón bordado en la espalda cuando, en una calurosa tarde de julio de 1953, se despide de Liza Mellincamp, la adolescente que cuida a su hija. Es el último momento que Liza la ve. Treinta años después, la investigadora privada Kinsey Millhone recibe una llamada acerca de esa misma Violet, quien desapareció junto con su nuevo Chevrolet Bel Air. La novela teje recuerdos de una adolescencia interrumpida con la búsqueda de respuestas sobre un caso que jamás fue resuelto.
En una noche sofocante del cuatro de julio de 1953, Liza Mellincamp llega a casa de los Sullivan para cuidar a la pequeña Daisy. Violet Sullivan, enfundada en un quimono de seda azul cerúleo con un dragón de tonos verdes y naranjas bordado en la espalda, se apresta a salir hacia los fuegos artificiales. La escena revela una amistad peculiar entre la adolescente de catorce años y la mujer adulta: confidencias sobre romances prohibidos, cuerpos que despiertan atención, deseos adolescentes bajo el calor del verano californiano. Violet posee un magnetismo que atrae todas las miradas, mientras Liza la contempla con admiración y envidia velada. En ese último encuentro, los detalles quedan grabados: el pomerano Baby, el vestido de topos con cremallera en la espalda, el olor a colonia de violetas, advertencias sobre los hombres.
Tres décadas después, en 1987, la investigadora privada Kinsey Millhone recibe una llamada inesperada. Una conocida que trabaja en un bar le solicita que converse con su cliente Daisy Sullivan, ahora una mujer adulta cuya madre nunca fue hallada. Violet desapareció el mismo día en que ella y su marido compraron un nuevo Chevrolet Bel Air. La teoría común en el pueblo es que se fugó con otro hombre, pero algunos susurran que fue su marido quien acabó con ella. Ninguna prueba, ningún cuerpo, ninguna certeza.
La novela teje dos tiempos: los recuerdos precisos y sensoriales de Liza sobre esa última noche y la investigación racional de Kinsey, que debe hurgar en un pasado que nadie desea examinar. Lo que comenzó como desaparición romántica se convierte en misterio oscuro a medida que Kinsey desentraña los hilos de una familia rota, un marido violento y una mujer cuyo destino permanece oculto bajo rumor y silencio.