Ada se levanta del polvo con el cuerpo dolorido: otra caída de su yegua rebelde, aunque esta vez hay algo que le duele más. Dermot Harding acaba de volver al rancho después de tres años de ausencia, y los sentimientos que creía haber…
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Ada se levanta del polvo con el cuerpo dolorido: otra caída de su yegua rebelde, aunque esta vez hay algo que le duele más. Dermot Harding acaba de volver al rancho después de tres años de ausencia, y los sentimientos que creía haber superado resurgen de inmediato. Él sigue siendo el mismo hombre imposible de alcanzar, ahora con el peso de la experiencia militar en sus ojos. Entre el desafío de domar a una joven yegua de carreras y el silencioso tira y afloja emocional con el encargado del rancho, Ada descubre que hay muchas formas de caerse, y no todas implican un caballo.
Tres años atrás, Ada Wilson besó a Dermot Harding en el porche de su padre, un gesto impulsivo que él rechazó dulcemente, diciéndole que era demasiado joven. Luego Dermot desapareció, enlistándose en el ejército y dejando un vacío en el rancho de Ruby Creek que no fue fácil de llenar. Ahora, con veintiún años y estudiante universitaria en verano, Ada ha decidido dedicarse al entrenamiento de caballos de carreras. Su primer proyecto es una yegua esquiva llamada Penny, que parece empeñada en tirarla al suelo una y otra vez.
Cuando Dermot regresa al rancho para trabajar con el padre de Ada en el entrenamiento de potros jóvenes, el equilibrio frágil que ella ha construido se resquebraja. Él tiene treinta y un años, cicatrices del servicio militar y una determinación clara de mantener la distancia que una vez estableció. Pero la tensión entre ellos es palpable: en cada roce accidental, en cada mirada que se demoran más de lo necesario, en el modo en que él trata de ignorar todo aquello que despierta su cuerpo cuando ella está cerca.
Ada no quiere quedarse atrapada en el rol de la chica joven del rancho que todos conocen y quieren proteger. Quiere ser tomada en serio como amazona, como mujer, y Dermot representa todo lo que ha estado fuera de su alcance. Mientras intenta domar a Penny en el río que corre tras la casa de invitados donde él se hospeda, la línea entre el deseo y el deber se vuelve cada vez más borrosa, y ambos descubrirán que algunas cosas no se pueden controlar ni con experiencia ni con determinación.