Cassie ha vivido sola en las calles desde su adolescencia, ignorante de que lleva en su sangre el don oculto de su madre: la capacidad de transformarse en loba.
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Cassie ha vivido sola en las calles desde su adolescencia, ignorante de que lleva en su sangre el don oculto de su madre: la capacidad de transformarse en loba. Cuando una noche se defiende de sus atacantes usando sus poderes recién descubiertos, es capturada por Moon, una vampira que gobierna el territorio, quien la confina en las mazmorras de su mansión familiar. Allí, entre la desconfianza y la tensión de dos mundos enfrentados, descubre que existe un universo completamente desconocido.
Desde que su madre murió sonriendo cuando Cassie apenas tenía seis años, la niña quedó librada a un sistema de acogida que jamás la protegió como prometía. Rechazada por una familia que la sorprendió besando a una compañera, Cassie aprendió a sobrevivir por sus propias fuerzas en las calles de una ciudad cuyas noches guardaban secretos que ella aún desconocía.
En la oscuridad de un callejón, mientras devoraba un alimento robado, Cassie se vio atacada por dos hombres movidos por las peores intenciones. Lo que ocurrió después cambió su percepción del mundo. Su cuerpo no le pertenecía, su mente se nubló en una cascada de sensaciones incontrolables, y cuando recuperó la conciencia, no era humana. Era una loba, poderosa y hermosa, y en ese instante, comprendió por qué su madre había sonreído al partir.
Pero su libertad fue efímera. Una muchacha de ojos que cambiaban de rojo a azul, acompañada por un joven capaz de leer mentes, la capturó con una facilidad que destrozó la confianza que Cassie tenía en su nuevo poder. Encerrada en las mazmorras de una mansión que parecía sacada de otra época, Cassie descubrió que existía un mundo entero de criaturas sobrenaturales, regido por leyes territoriales, familias originales y normas que ella nunca había conocido.
Moon, la joven vampira que la había capturado, gobernaba esos territorios con mano de hierro. Trevor, su prometido, parecía la única voz de cordura entre las sombras. Y Calvin Hunt, un nombre pronunciado con desprecio, auguraba una amenaza que Cassie apenas podía comprender.