En las madrugadas de Shanghai, mientras corre por la calle Huaihai a mediados de los noventa, un maestro capataz jubilado descubre el cuerpo de una mujer joven vestida con un elegante qipao rojo en una isla peatonal.
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En las madrugadas de Shanghai, mientras corre por la calle Huaihai a mediados de los noventa, un maestro capataz jubilado descubre el cuerpo de una mujer joven vestida con un elegante qipao rojo en una isla peatonal. El hallazgo desencadena una investigación que entrelaza un asesinato sexual con las turbias aguas de la corrupción política y la transformación material de la ciudad, donde los antiguos valores de la clase trabajadora se disuelven bajo el peso de un capitalismo emergente.
Un maestro capataz jubilado madruga para salir a trotar por Shanghai. A mediados de los noventa, a pesar de sus setenta años, aún siente el vigor de aquellos tiempos en que fue trabajador modelo durante la Revolución Cultural. Pero todo ha cambiado: la ciudad se transforma a una velocidad vertiginosa, las viejas casas obreras ceden paso a rascacielos, y su pensión mengua mientras los nuevos ricos construyen complejos de lujo.
Aquella madrugada, en la isla peatonal de una calle que recorre cada día, encuentra algo que no debería estar allí: el cuerpo de una mujer joven, apenas pasados los veinte años, tendida bajo la mortecina luz de un farol. Viste un qipao rojo elegantemente cortado, las uñas pintadas de rosa, el cabello arreglado. Pero carece de zapatos, de ropa interior, y sus muslos están expuestos de manera obscena.
El hallazgo desata una investigación que enseguida se enreda en las complejidades políticas de una Shanghai en transición. El inspector jefe Chen Cao, joven y prometedor, recibe llamadas de funcionarios influyentes que lo presionan para que se mantenga al margen de ciertos casos espinosos. Peng Liangxin, apodado el Bolsillos Llenos Número Uno, es un promotor inmobiliario que se enriqueció mediante sobornos y contactos políticos, desalojando brutalmente vecinos de sus antiguas casas para construir complejos de lujo destinados a extranjeros adinerados. El abogado Jia Ming, defensor de los vecinos desplazados, se ha ganado la enemistad de funcionarios y políticos que temen las repercusiones de un juicio público.
Mientras Chen intenta navegar las aguas turbias entre la justicia y la política, también lucha con sus propias dudas. Pese a su éxito como investigador, siente una creciente frustración con su trabajo. Ha estudiado literatura, no criminología, y contempla la posibilidad de abandonar la policía para cursar un máster en literatura clásica china. En una época de cambios convulsos, busca refugio en los textos antiguos, intentando hallar alguna brújula moral en tiempos donde los antiguos valores se disuelven.