Un cazarrecompensas recorre el árido territorio persiguiendo lo que cree son las huellas de un peligroso criminal, movido por una recompensa extraordinaria. En Socorro, una camarera lo confronta sobre su trabajo.
Descargar
Un cazarrecompensas recorre el árido territorio persiguiendo lo que cree son las huellas de un peligroso criminal, movido por una recompensa extraordinaria. En Socorro, una camarera lo confronta sobre su trabajo. El encuentro nocturno con su verdadera presa lo obliga a replantearse si ha estado sirviendo a la justicia o a los intereses de hombres sin escrúpulos.
En las noches frías de la meseta, Joe Chadwick persigue huellas. El cazarrecompensas más buscado del Oeste ha cobrado una docena de recompensas y se siente seguro: todo reclamado que rastrea es un indeseable. Pero cuando le ofrecen cinco mil dólares por capturar o matar a Tom Avery, aceptó sin cuestionarse.
Las huellas de un caballo con un hierro defectuoso lo guían durante días. En Socorro, una camarera lo insulta: le grita que es un «buitre humano» que se alimenta de sangre y lágrimas, que preguntara a los vecinos sobre Tom antes de confiar en quien lo encarga. Joe intenta abofetearla, pero sus palabras quedan adheridas a su conciencia como una espina.
Esa noche, dormido en el campamento, un joven lo sorprende con un arma en la mano. Sin proponérselo, Joe descubre que no ha rastreado a Tom Avery sino a Clyde, un fugitivo que abandonó su pueblo después de matar a un hombre que sus hermanos querían mantener en la sombra. El encuentro se convierte en un interrogatorio despiadado donde Clyde expone la vanidad que subyace en la reputación de Joe: su verdadera motivación nunca fue la justicia sino el orgullo de que nadie logre escaparle.
Sorprendentemente, Joe reconoce la verdad en cada palabra. Y Clyde, viendo que el cazarrecompensas no pide clemencia ni intenta sorprenderlo, decide no disparar. En cambio, propone algo improbable: volver juntos a Socorro para investigar realmente quién es Tom Avery.
Lo que descubren desmorona todo lo que Joe creía: Tom no es un asesino sino un hombre que se defendió. Sus supuestos crímenes son la muerte de dos hombres malvados. La recompensa fue ordenada por Wade Jenson, quien odia a Tom porque siempre lo derrota en las competencias. En el saloon, mientras Wade grita que Tom debe ser colgado sin juicio, la camarera que insultó a Joe se alza como la voz que reclama verdadera justicia.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.