Heidegger replantea una pregunta fundamental que la filosofía occidental ha dejado de formular: ¿qué significa realmente "ser"? Aunque usamos esta palabra constantemente y creemos comprenderla, nuestro entendimiento permanece en la…
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Heidegger replantea una pregunta fundamental que la filosofía occidental ha dejado de formular: ¿qué significa realmente "ser"? Aunque usamos esta palabra constantemente y creemos comprenderla, nuestro entendimiento permanece en la oscuridad. Este tratado propone recuperar la investigación sobre el sentido del ser e interpreta el tiempo como el horizonte desde el cual se puede comprender la realidad en su totalidad. Una obra filosófica que busca sacar del olvido lo que durante siglos fue el centro de la indagación metafísica.
En una investigación que retoma preguntas que occidente ha olvidado durante siglos, Heidegger se plantea una cuestión que parece evidente pero que permanece envuelta en la más profunda oscuridad: ¿qué queremos decir cuando usamos la palabra “ser”? Aunque todos habituamos esta expresión en nuestra vida cotidiana, nuestra comprensión de ella yace oculta bajo capas de prejuicios filosóficos acumulados.
El texto comienza cuando alguien formula una pregunta de apariencia ingenua. Si realmente entendiéramos el término “ser”, tendríamos una respuesta clara sobre su significado. Pero no la tenemos. La filosofía moderna ha abandonado esta indagación, dando por sentado que “ser” es el concepto más universal, indefinible y evidente por sí mismo: por lo tanto, innecesario de cuestionar.
Heidegger revisa críticamente estos tres prejuicios que bloquean la investigación. Sostiene que la universalidad del ser no es la de un género lógico ordinario, sino que la trasciende. Su indefinibilidad no descarta la pregunta, sino que la convierte en más urgente. Y su aparente obviedad oculta una incomprensibilidad radical que pone de manifiesto un enigma fundamental en todo nuestro trato con las cosas.
El propósito de esta obra es realizar la pregunta por el ser de forma rigurosa, descubriendo cómo la comprensión del ser está siempre presente en nosotros de manera implícita, incluso mientras permanecemos ciegos ante su sentido. Para esto, propone el tiempo como el horizonte desde el que toda inteligencia del ser puede desarrollarse.