Una mañana de mayo de 1983, Cynthia despierta con la casa en silencio, desconcertada por la ausencia de sus padres y su hermano. El día anterior, embriagada tras una noche de transgresión juvenil, les había gritado que ojalá estuvieran…
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Una mañana de mayo de 1983, Cynthia despierta con la casa en silencio, desconcertada por la ausencia de sus padres y su hermano. El día anterior, embriagada tras una noche de transgresión juvenil, les había gritado que ojalá estuvieran muertos. Ahora, cuando intenta llamarlos, nadie responde. La búsqueda revelaría que toda su familia ha desaparecido sin dejar una nota, sin empacar, sin explicación alguna. Décadas después, una mujer regresa al lugar donde ocurrió el inexplicable suceso.
Cynthia despierta una mañana de mayo de 1983 con resaca, la cabeza pesada y la papelera junto a su cama. La noche anterior había violado el toque de queda, se había emborrachado con Vince Fleming, un chico mayor, y había gritado a su padre que ojalá estuviera muerto. En el silencio inusual de la casa, busca a sus padres en las habitaciones, pero encuentra las camas hechas como si nadie hubiera dormido. Baja a la cocina buscando señales de vida: el café sin hacer, los platos limpios, la nota que su madre siempre dejaba. Nada. En la escuela descubre que su hermano Todd tampoco se presentó. Al regresar a casa y ver el coche vacío en el camino de entrada, la realidad la golpea con toda su fuerza.
La policía llega cuando una vecina la ayuda a darse cuenta de lo impensable: sus padres y su hermano han desaparecido. No hay maletas, no hay ropa empacada, no hay indicios de que hayan planeado marcharse. El detective hace preguntas mientras Cynthia busca con pánico una nota que nunca aparecerá. En ese momento, desesperada en su propia cocina, comprende que algo anormal ha sucedido, algo que la investigación policial no logrará esclarecer.
Veinticinco años después, Cynthia, ahora casada bajo el apellido Archer, regresa a la casa de la calle Hickory. Pasa junto a ella en auto ocasionalmente, pero hoy es diferente. Se detiene en el camino de entrada, paralizada por el peso del tiempo transcurrido, como si avanzar diez metros significara retroceder un cuarto de siglo. Acompañada por alguien cuyas órdenes debe seguir, se prepara para entrar de nuevo. La casa espera, guardando los secretos de lo que sucedió hace tantos años.
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