Adeline acaba de recuperarse de una operación cerebral que casi le cuesta la vida. En la boda de su mejor amiga Aspen, quien ha encontrado el amor con dos hombres, Adeline conoce a Lincoln, un extraño que la observa con una intensidad…
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Adeline acaba de recuperarse de una operación cerebral que casi le cuesta la vida. En la boda de su mejor amiga Aspen, quien ha encontrado el amor con dos hombres, Adeline conoce a Lincoln, un extraño que la observa con una intensidad perturbadora. Lo que ella desconoce es que Lincoln ha estado enamorado de ella desde hace meses, dispuesto a cualquier cosa para hacerla suya.
Adeline Monroe ha sobrevivido lo imposible. Huérfana desde los siete años, cuando sus padres fueron asesinados durante un robo a mano armada, creció en una serie de hogares de acogida que marcaron su vida más de lo que las palabras pueden expresar. Fue en uno de esos lugares donde conoció a Aspen, la hermana que eligió, la única familia verdadera que jamás tendría. Juntas construyeron una vida en Nueva York, compartiendo espacios precarios y sueños más grandes. Hace poco, Adeline se sometió a una cirugía de emergencia para extirpar un tumor cerebral, una intervención que los médicos llamaron un milagro. Ahora, en su recuperación, busca retomar la vida, experimentar cosas nuevas y encontrar el amor que siempre ha deseado.
La boda de Aspen es un punto de quiebre. Su hermana ha encontrado la felicidad con dos hombres que la aman sin reservas, Roman y Flynn, un amor que Adeline contempla con una mezcla complicada de alegría genuina y anhelo profundo. En la recepción, mientras observa a los novios, nota una presencia cálida y constante a su lado: Lincoln Hook, quien aparentemente pertenece al círculo de los novios. Él la mira como si nada más existiera en la habitación. Su atención es exclusiva, perturbadora en su intensidad. Desplaza suavemente su silla hacia la suya, trae todo lo que necesita antes de que lo pida, la cuida con una dedicación que es a partes iguales reconfortante e inquietante.
Lo que Adeline no sabe es que Lincoln ha estado enamorado de ella durante meses. Una investigación que realizó para Roman y Flynn lo llevó hasta ella, descubriendo cada detalle de su vida. Esos ojos únicos de púrpura inesperado, esa sonrisa fácil que no puede olvidar. Sin que ella lo sepa, compró una casa adosada frente a la de Aspen, la observa en sus rutinas diarias, la sigue cuando sale del refugio de animales donde trabaja. La espera con paciencia calculada, imaginando el momento en que podría conocerla en persona. Ahora que la tiene cerca, su cuidadosa compostura se desmorona completamente.
Cuando termina la noche y los novios parten hacia el aeropuerto, Lincoln se ofrece a llevar a Adeline a casa. En el trayecto, su atención continúa sin tregua: agua fresca, bollos con mermelada de fresa que la ve devorar, su mano sosteniendo la suya. Cuando llegan a la puerta, el impulso que ha contenido durante meses lo domina. La besa sin avisar, sin pedir permiso. Adeline, sorprendida y abrumada por un primer beso tan inesperado, reacciona instintivamente. Su mano se mueve por su cuenta y la bofetada es fuerte en la quietud de la noche. Luego desaparece dentro de la casa, dejando a Lincoln en el pórtico, preguntándose cómo reparar lo que acaba de romper.
Lo que comenzó como un encuentro cuidadosamente planeado se convierte en algo más complicado, más real. Lincoln deberá aprender a conquistar a la mujer que ama de manera diferente a como lo imaginó. Y Adeline, quien apenas está conociendo este mundo de la pasión desenfrenada, deberá descifrar qué hacer con un hombre que la desea con una urgencia que es a partes iguales aterradora y seductora.