En octubre de 1912, un joven oficial embarca en el U-9, un submarino alemán de guerra. Su litera es tan estrecha que solo puede acostarse de lado; los acumuladores de ácido sulfúrico emiten gases venenosos; la humedad gotea constantemente…
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En octubre de 1912, un joven oficial embarca en el U-9, un submarino alemán de guerra. Su litera es tan estrecha que solo puede acostarse de lado; los acumuladores de ácido sulfúrico emiten gases venenosos; la humedad gotea constantemente sobre su rostro mientras duerme. Piess relata fragmentos de experiencias submarinas durante la Primera Guerra Mundial, transmitiendo la impresión sensorial de quienes dirigían esta arma misteriosa que revolucionaría la guerra naval.
En octubre de 1912, el oficial J. S. Piess se presenta a bordo del U-9, un submarino alemán destinado a cambiar el curso de la Primera Guerra Mundial. Comienza así una carrera de seis años como oficial submarinista, un período que describe con precisión técnica la evolución del arma submarina desde sus ensayos iniciales hasta su perfeccionamiento definitivo.
El interior del U-9 es una cueva metálica donde cada centímetro cuenta. La litera de Piess apenas le permite acostarse de lado; sobre ella descansa una caja de plomos que puede descargar electricidad sobre sus pies si se mueve. Debajo, las baterías de acumuladores de ácido sulfúrico liberan gases que secan las vías respiratorias. La humedad, condensada en las planchas de acero, gotea persistentemente sobre quien duerme, obligándolo a cubrirse con tela impermeable o cartas marinas.
Bajo el mando del legendario teniente de navío Otto Weddigen, Piess experimenta las maniobras cotidianas que entonces parecían proezas técnicas: la inmersión como un acontecimiento complejo de cinco minutos; la varada del buque en el fondo marino; la observación a través de un periscopio corto y macizo. Relata incidentes que revelan los peligros de una tecnología aún inestable: explosiones en depósitos de petróleo, suboficiales que caen al agua, la incapacidad de los motores para cambiar de marcha rápidamente.
Este no es un diario de guerra estratégico ni un relato de operaciones navales convencionales. Es un testimonio íntimo de la vida a bordo, de los pensamientos y miserias de quienes, en espacio reducido y condiciones extremas, perfeccionaban el arma que haría temblar al imperio naval británico. Piess ofrece una perspectiva única: fue el único oficial que se mantuvo en operaciones submarinas desde octubre de 1912 hasta la entrega de la flota a Inglaterra en 1918, mientras la mayoría de sus compañeros morían o perdían los nervios.