En el loft de una bodega reformada, Alex vive como productor musical exitoso. Veinticuatro años, adicto al alcohol y las mujeres, administra su carrera en el vacío.
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En el loft de una bodega reformada, Alex vive como productor musical exitoso. Veinticuatro años, adicto al alcohol y las mujeres, administra su carrera en el vacío. Mientras está con Gloria, su mente viaja hacia atrás: recuerda Super Mario, su infancia en el norte de México, el desamor. Decide contestar una llamada que lo reclama. Gloria promete no verlo más; él se encoge de hombros. En los bares de su ciudad, entre copas y confidencias con Tony, su único amigo verdadero, se pregunta si el éxito económico compensa el desasosiego de una existencia sin rumbo.
Alex despierta en mitad del acto con Gloria, pero su mente deambula por otros tiempos. Mientras ella lo besa, recuerda Super Mario, las horas pegado al televisor en su infancia. Recuerda el norte de México, estar rodeado de mujeres, el sabor del primer desamor. No puede concentrarse en el presente. Cuando el teléfono suena, no duda un segundo: abandona la cama, abandona a Gloria, para atender lo que paradójicamente importa menos. Gloria promete que no lo verá nunca más. Él se encoge de hombros.
El productor musical que alguna vez fue eminencia en su industria llega al bar Los Portales, donde Charlie, el dueño de barba cerrada, lo recibe con la complicidad de quien lo conoce bien. Allí está Tony, su único amigo verdadero. Se conocieron años atrás en una fiesta desenfrenada dentro de un motel: mujeres desnudas en un jacuzzi, cocaína de excelente calidad, hombres bebiendo vodka con arándano. En ese caos de cuerpos y malas decisiones, descubrieron una amistad que perduraría.
Tony le propone lo de siempre: seducir a dos mujeres en una mesa cercana. Alex está cansado. Su carrera artística se desmorona mientras su cuenta bancaria permanece intacta, imposible de gastar. No comprende cómo puede tenerlo todo en dinero y absolutamente nada en propósito. Accede solo porque ama a Tony, porque la amistad es lo último que le queda.
Su departamento es una bodega reformada como loft, paredes de ladrillo sin pulir, puertas corredizas de metal que requieren dos candados. Un espacio que refleja exactamente quién es: alguien con demasiado dinero, demasiado tiempo y nada que hacer con ninguno de los dos.
Tempo es la novela de un productor musical mexicano que confunde el éxito con la vida misma, que corre sin saber hacia dónde. Entre bares, mujeres y su único amigo, Alex descubre que ningún dinero compra lo que verdaderamente busca: una razón para estar despierto.