Sky, jugador profesional que recorre el país apostando, llega a Nueva York. En una esquina de Broadway descubre a Sara Brown predicando: una joven hermosa que dirige la Misión Salvadora de Almas.
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Sky, jugador profesional que recorre el país apostando, llega a Nueva York. En una esquina de Broadway descubre a Sara Brown predicando: una joven hermosa que dirige la Misión Salvadora de Almas. Sky se siente cautivado, pero cuando Sara descubre que es un jugador profesional lo rechaza. Entonces Sky recurre a lo que sabe hacer mejor: jugar. Apuesta almas con otros jugadores para entregarlas a la misión de Sara, intentando demostrar que su amor es sincero, aunque su naturaleza temeraria lo lleve al borde del abismo.
En una esquina de la calle Cuarenta y Nueve de Nueva York, Sky se detiene ante un pequeño grupo de predicadores. Entre ellos está Sara Brown, una joven hermosa que toca el cornetín y predica con una convicción genuina sobre la necesidad de salvar almas. Sky, un jugador de treinta años con una inocencia engañosa en el rostro pero una astucia legendaria en las mesas de juego, descubre en ella algo que sus años persiguiendo apuestas nunca le han dado: una razón para pensar en algo distinto del dinero y los dados.
Sky es legendario en los garajes de juego de Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Su verdadero nombre es Obadiah Masterson, y proviene de un pueblito de Colorado donde su padre le enseñó a desconfiar de ciertas trampas. No posee nada más que fardos de billetes de banco y algunos trajes. Según Sky, el dinero es solo un material de juego, sin valor intrínseco. Sara Brown, en cambio, vive entregada a su misión, buscando salvar almas perdidas en una ciudad que parece ajena a la redención, trabajando junto a su abuelo en la Misión Salvadora de Almas.
Cuando Sara descubre que Sky es un jugador profesional, lo rechaza firmemente. El dinero que él ha dejado en la caja de donaciones le parece contaminado, fruto de apuestas y engaños. Sky se retira a los garajes donde juegan a los dados, pero no puede olvidar a Sara. Entonces idea algo singular y arriesgado: apostará almas con otros jugadores perdidos, ganando sus compromisos para entregarlos a la misión. De este modo, espera demostrar que su amor es genuino.
Lo que comienza como un ardid romántico se complica rápidamente. Otros jugadores descubren el patrón en las apuestas de Sky. Botella de Brandy Bates, un veterano de las mesas de dados, se da cuenta de lo que Sky busca y de quién está detrás de ese empeño. El conflicto entre la redención sincera y las trampas del juego se vuelve cada vez más borroso. Sky intenta demostrar su amor a través del único lenguaje que domina: el de las apuestas, los riesgos y las propuestas. Pero en un mundo donde todo se juega, ¿es posible ganar un corazón sin perder el propio?