Diez años después de partir a la universidad, Liz Brady regresa a su pueblo natal tras divorciarse, lista para demostrar que ha crecido. Se reencuentra con Clay Stewart, el hombre que ha amado en silencio durante años, quien ahora dirige…
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Diez años después de partir a la universidad, Liz Brady regresa a su pueblo natal tras divorciarse, lista para demostrar que ha crecido. Se reencuentra con Clay Stewart, el hombre que ha amado en silencio durante años, quien ahora dirige un motel de dudosa reputación en las afueras de Favensport, Wisconsin. Entre ellos hay tensión, pasado no resuelto y la colisión entre lo que Liz desea ser y lo que Clay cree que debe ser.
Liz Brady sale tambaleante del sofá en la penumbra de la sala, llamando a Clay con una voz que tiene el poder de alterar el ánimo de cualquier hombre. Ha estado bebiendo a escondidas, cargando limonadas inocentes de vodka, buscando valor para lo que siempre ha querido hacer: seducir a Clay Stewart.
Hace diez años que Liz se fue a la universidad y construyó una vida lejos de su pueblo: se casó, trabajó como bibliotecaria en Milwaukee, se divorció. Ahora, con el decreto de divorcio recién firmado, ha sentido una llamada irresistible: regresar a casa, a las raíces, a Clay.
Clay, a los treinta y uno años, es el hombre que una vez la protegió cuando ella era una chica de diecisiete años, insolente y dulce. Hoy maneja un motel de mala reputación, llevando una vida que la sociedad considera inapropiada para relacionarse con una dama. Pero Clay ve en ella lo que siempre ha visto: una mujer delicada, elegante, digna de admiración desde la distancia, nunca de su alcance.
Liz ha vuelto determinada a demostrar que ya no necesita su protección, que ha madurado, que puede seducirlo. Clay, sin embargo, mantiene sus distancias, convencido de que un hombre de su reputación no merece el afecto de una dama. Entre ambos existe una tensión que se remonta años atrás, a promesas no cumplidas y deseos contenidos.
Cuando la atracción resurge en el reencuentro, también lo hacen las barreras que Clay ha mantenido cuidadosamente en pie. Ella no acepta protección ni distancia. Él lucharía contra todo, incluso contra su propio deseo, para mantenerla segura en el pedestal donde cree que debe estar. Es una historia de regreso, de madurez, de dos personas que descubrirán que el amor, a veces, exige que bajemos de nuestros propios pedestales.