Hace un año que César Cruz recorre las tierras apache en busca de su hermana Dorotea y su sobrino, desaparecidos de un rancho cercano a Bisbee. Tras meses de interrogatorios a indios de diferentes tribus y militares en diversos fuertes,…
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Hace un año que César Cruz recorre las tierras apache en busca de su hermana Dorotea y su sobrino, desaparecidos de un rancho cercano a Bisbee. Tras meses de interrogatorios a indios de diferentes tribus y militares en diversos fuertes, consigue reunirse con Coyote Ligero, su amigo de infancia que ahora vive en las montañas junto a Go-ya-thle. Un encuentro inesperado pone en peligro a ambos, y en medio de la violencia, surgen revelaciones que devuelven la esperanza a la búsqueda.
César Cruz lleva un año recorriendo el territorio apache en una búsqueda desesperada. Su hermana Dorotea y su sobrino desaparecieron del rancho familiar cercano a Bisbee hace más de doce meses. Ha interrogado a miembros de las tribus chiricahua, mimbreña y mogollón, ha visitado los fuertes militares de Arizona y Nuevo México, pero las pistas no llegan. Su única ventaja es la amistad que forjó con los apaches durante la infancia, en los montes Chiricahuas. Cuando vislumbra el gigantesco cactus pitahaya que marca el lugar de encuentro, la esperanza resurge. Va a reencontrarse con Coyote Ligero, amigo de la pubertad que podría poseer las respuestas que busca. Pero el encuentro toma un giro violento. Tres jinetes —un mexicano y dos gringos— aparecen en la lejanía y disparan al apache que huía del cactus. Solo alcanzan el caballo. César, en el caos del momento, finge desprecio hacia los indios para preservar su vida. Pero cuando reconoce la voz familiar de Coyote Ligero hablando apache, comprende que su amigo sigue con vida. Los perseguidores revelan información que cambia todo: conocen a Dorotea, la han visto, saben que sigue viva con su hijo. Este descubrimiento resuena en César como una campanada de esperanza. En un acto de reflejos perfectos, derriba a los tres hombres. Bajo la sombra del cactus gigante, los dos amigos conversan durante horas. César se entera de que ningún apache participó en el secuestro. Pero también descubre que Coyote Ligero ahora es parte de los guerreros que sigue a Go-ya-thle, conocido como Jerónimo. Su hermano de sangre huyó de la reserva de San Carlos hace ocho meses buscando recuperar la libertad, el derecho más sagrado para su pueblo. César lamenta lo que percibe como una marcha hacia la muerte, pero respeta la elección hecha. Antes de partir, le entrega dinero, armas y caballos, rogándole que los use únicamente en defensa propia.