Stella Alonso trabaja como asistente en una revista de moda mientras lucha en silencio por mantener a la mujer que la crió en una residencia de ancianos.
Descargar
Stella Alonso trabaja como asistente en una revista de moda mientras lucha en silencio por mantener a la mujer que la crió en una residencia de ancianos. Su vida cambia cuando Christian Harper, el poderoso propietario del edificio donde vive, irrumpe en ella durante una tormenta de nieve. Entre cuidar sus plantas a cambio de un descuento en el alquiler y encuentros que avivan una tensión cada vez más palpable, Stella descubrirá que los hombres más peligrosos no siempre lo parecen.
En Washington D.C., Stella Alonso navega su vida de equilibrios frágiles. Como asistente de redacción en DC Style, cumple con las exigencias de una jefa despótica mientras construye pacientemente su presencia en redes sociales y en su blog personal. Cada decisión responde a un único propósito que mantiene en secreto: financiar el cuidado de Maura, la mujer que la crió y cuyo bienestar ocupa cada rincón de sus pensamientos. Es una vida dividida, agotadora, en la que Stella ha aprendido a ser impecable, serena, perfecta. Pero esa noche, cuando recibe la noticia de que el precio de la residencia subirá más de un veinte por ciento, los cimientos comienzan a agrietarse.
En ese preciso momento, mientras cae una tormenta de nieve, aparece Christian Harper. El ejecutivo de seguridad que vive en el piso de arriba es la personificación pura del poder absoluto: una presencia que domina el espacio, ojos de whisky que leen demasiado. Cuando la ve caminando bajo la nieve helada, la detiene. Y cuando ella menciona que podría perder el apartamento, le propone algo inesperado: cuidar sus plantas a cambio de un descuento en el alquiler. Un acuerdo que parece demasiado bueno para ser verdad.
Lo que comienza como una transacción pragmática deviene en algo mucho más complejo. Los encuentros breves en el apartamento de Christian se cargan progresivamente de significados ocultos. Las conversaciones triviales adquieren capas de intención que Stella no logra descifrar. Cada intercambio la deja más inquieta de lo que estaba antes. Y cuando Dante Russo aparece en la escena, otro hombre que emana peligro de forma diferente, la tensión entre Stella y Christian se vuelve incandescente.
Sin saber cómo sucedió, Stella se ve atrapada donde cada encuentro profundiza el conflicto, donde los silencios significan más que las palabras, donde la fachada serena que ha mantenido durante años comienza a agrietarse bajo el peso de algo que ni ella sabe cómo nombrar.