Andrea ha interpretado mil muertes diferentes en reconstrucciones de crímenes, leyendo culpa en los rostros de los acusados. Actriz que vive en Madrid con su hijo Lucas y su padre, sin pareja desde su separación de Nico.
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Andrea ha interpretado mil muertes diferentes en reconstrucciones de crímenes, leyendo culpa en los rostros de los acusados. Actriz que vive en Madrid con su hijo Lucas y su padre, sin pareja desde su separación de Nico. Cuando Lucas es diagnosticado con leucemia, la frontera entre la ficción que interpreta y la realidad brutal se desmorona. Entre los tratamientos médicos y sus reconstrucciones de crímenes, Andrea debe enfrentar el único horror que no sabe cómo representar: la posibilidad de perder a su hijo.
Andrea es actriz de reconstrucciones de crímenes. En los juzgados, ante jurados desconcertados, revive muertes ajenas para revelar verdades ocultas: violaciones, ahogamientos, cuerpos arrojados desde ventanas. Ha muerto de mil formas diferentes. Ha aprendido a leer la culpa en los rostros de los acusados.
Su vida se divide entre dos mundos. En el profesional, interpreta sufrimientos ajenos. En el personal, cuida de su hijo Lucas y de su padre, quien vive dos plantas más abajo en el mismo edificio. Se separó de Nico, el padre de Lucas. Sin pareja desde entonces, sin dinero que dure más de un mes, pero satisfecha en una soledad que cree más honesta que la infelicidad de otras mujeres.
Una mañana en el hospital Gregorio Marañón, todo cambia. El doctor Calderón comunica que Lucas tiene leucemia: cáncer de la sangre, células depredadoras que circulan sin control. El niño ha adelgazado cinco kilos. Sus ojos, agrandados por la enfermedad, miran desconcertados. Andrea recuerda entonces a una compañera de colegio que murió así, consumida lentamente hasta quebrarse.
Mientras avanza la quimioterapia, Andrea sigue preparando sus reconstrucciones de crímenes. Debe seguir actuando, pero ahora la ficción y la realidad se solapan. La enfermedad silenciosa de Lucas, operando en las sombras sin síntomas visibles, la aterroriza de un modo diferente a cualquier muerte que haya interpretado. Descubre que no existe defensa profesional contra el miedo genuino, contra la posibilidad de perder aquello que realmente importa.