Madeline Barker lleva veinte años esperando respuestas sobre la desaparición de su padre. Cuando el coche de este emerge de una cantera en el pueblo de Stillwater, Mississippi, parece que finalmente podría conocer la verdad.
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Madeline Barker lleva veinte años esperando respuestas sobre la desaparición de su padre. Cuando el coche de este emerge de una cantera en el pueblo de Stillwater, Mississippi, parece que finalmente podría conocer la verdad. Pero el vehículo no revela los secretos que esperaba, dejando a Madeline enfrentada a la posibilidad de que la respuesta que busca solo pueda venir de las sombras de su propia familia.
En el pueblo de Stillwater, Mississippi, una lluvia glacial cae sobre la cantera mientras grúas y buceadores trabajan para extraer un Cadillac sumergido. Madeline Barker observa desde la orilla, clavándose las uñas en las palmas de las manos. Después de veinte años de silencio y especulación, podría estar a punto de obtener respuestas sobre lo que sucedió con su padre, el pastor Lee Barker, quien desapareció cuando ella apenas tenía dieciséis años.
Madeline es ahora propietaria y editora del periódico local, una mujer forjada por la incertidumbre y el peso de los misterios sin resolver. Su madre se suicidó cuando era niña; su padre desapareció años después. Ha vivido bajo la sombra de estas tragedias, con solo su hermanastro Clay para sostenerla durante los años más oscuros. Pero Clay ha sido blanco de sospechas constantes: la policía lo ha acusado de asesinato, sus primos han susurrado acusaciones, y sus vecinos lo ven como un hombre capaz de lo peor.
Cuando el coche finalmente sale del agua, mojado y corroído, Madeline cree que traerá consigo los secretos guardados durante dos décadas. Pero la extracción revela poco: una cámara Polaroid, cables, latas de gasoil. Nada que explique qué sucedió en esa cantera o adónde se fue su padre.
Con el vehículo rescatado pero sus preguntas aún sin respuesta, Madeline se enfrenta a una verdad más incómoda: si su padre no fue víctima de un accidente, si sus restos no están en ese coche, entonces alguien en su círculo íntimo sabe qué le pasó. Los sospechosos son muchos: su madrastra, que nunca fue del agrado de Madeline; sus primos Vincelli, resentidos y con poder político; Clay, quien llevaba años siendo culpado sin pruebas; y otros secretos familiares que permanecen ocultos.
Decidida a no aceptar más evasivas, Madeline se propone investigar por su cuenta, sabiendo que sus hallazgos podrían destrozar los lazos familiares y revelar verdades que otros han trabajado arduamente para mantener enterradas.